El gasto mundial en inteligencia artificial alcanzará los 2,52 billones de dólares en 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 44 %, de acuerdo con las previsiones de Gartner, que destaca que el ritmo de adopción de la IA no depende únicamente del nivel de inversión, sino de la madurez organizativa y del capital humano disponible. “La adopción de la IA está determinada fundamentalmente por la preparación del talento y de los procesos internos, no solo por el gasto financiero”, afirmó John-David Lovelock, vicepresidente distinguido y analista de Gartner. “Las organizaciones con mayor experiencia están priorizando resultados comprobados frente a promesas especulativas”.
Gartner advierte además que la IA se mantendrá en el llamado “valle de la desilusión” durante 2026, una fase en la que las expectativas iniciales se ajustan a la realidad del mercado. En este contexto, Lovelock señala que la tecnología será adquirida principalmente a través de proveedores de software ya existentes, en lugar de grandes proyectos disruptivos. “La escalabilidad real de la IA en las empresas solo será posible cuando exista una mayor previsibilidad del retorno de la inversión”.
Uno de los principales motores del aumento del gasto será la construcción de infraestructura para IA. Gartner prevé un incremento del 49 % en la inversión en servidores optimizados para IA en 2026, lo que representará el 17 % del gasto total en esta tecnología. Solo la infraestructura de IA añadirá 401.000 millones de dólares al gasto global, impulsada por los proveedores tecnológicos que están sentando las bases para su expansión.
En términos de segmentos, la infraestructura de IA concentrará la mayor parte de la inversión, con más de 1,36 billones de dólares en 2026, seguida por los servicios de IA y el software de IA, que también mostrarán crecimientos sostenidos. El gasto total en IA podría superar los 3,3 billones de dólares en 2027, consolidando a esta tecnología como uno de los pilares del gasto tecnológico global.
Gartner destaca que estas previsiones reflejan una transición del entusiasmo inicial hacia una adopción más pragmática y orientada a resultados, en la que las empresas buscan integrar la IA de forma gradual y sostenible en sus operaciones.










