2025 será un año decisivo en la evolución tecnológica donde la inteligencia artificial no solo cambiará cómo operan las empresas, también cómo interactuamos con la tecnología en nuestra vida diaria. Con estos avances la IA no será solo una tendencia, sino la columna vertebral de la economía global del futuro. Así, 2025 será el año en el que la adopción de la IA se acelerará de manera importante significativa en las empresas y sectores industriales, redefiniendo la manera en la que trabajamos y cómo tomamos decisiones y nos relacionamos con la tecnología. Así lo afirma John Roese, CTO y chief AI officer de Dell Technologies, quien avanza las tendencias que marcarán el futuro.
El directivo asegura que la evolución de la IA hacia sistemas agénticos, capaces de realizar tareas de manera autónoma sin intervención humana, será uno de los avances más disruptivos de los próximos años. Equipados con memoria avanzada y razonamiento mejorado, estos agentes de IA podrán coordinarse entre sí para resolver problemas complejos en sectores clave como la manufactura y la logística. En su opinión esta evolución cambiará la manera en la que interactuamos con la tecnología. En lugar de gestionar exclusivamente a personas, los profesionales de todos los sectores deberán gestionar también a agentes de IA. Con este cambio se abrirán nuevos entornos de trabajo más dinámicos, personalizados y creativos, lo que incrementará la productividad y permitirá a las empresas delegar procesos a la IA. Para 2025, esta tecnología ya estará implementada en diversas aplicaciones prácticas del día a día.
Roese también apunta a la maduración de la IA empresarial, convirtiéndose en una herramienta empresarial de uso común. Soluciones como la generación aumentada por recuperación (RAG) permiten integrar la IA sin comprometer la seguridad de los datos, lo que está facilitando la transición hacia aplicaciones prácticas. A medida que las empresas comienzan a obtener beneficios tangibles, la adopción de la IA se expandirá, consolidándose como un pilar fundamental para la innovación y el crecimiento en todos los sectores.
El chief AI officer de Dell Technologies manifiesta, además, que los gobiernos de todo el mundo están tomando medidas decisivas para definir estrategias nacionales en torno al desarrollo de la IA. Mientras algunos invierten en la creación de infraestructuras propias, otros optan por apoyar a sus industrias con subsidios o actúan como facilitadores para la adopción generalizada de la IA. En 2025, estas estrategias se consolidarán y darán forma al papel de los gobiernos en la expansión de la IA, marcando un impacto considerable en la economía global y estableciendo un terreno más fértil para la innovación tecnológica.
La IA también se posicionará como motor central de la tecnología, desde la computación cuántica hasta las telecomunicaciones y la informática edge, la inteligencia artificial será la piedra angular sobre la que se construirán las futuras redes 6G y 7G. Los dispositivos personales también se optimizarán para aprovechar al máximo las capacidades de la IA. En este nuevo escenario, las tecnologías ya no avanzarán de manera aislada sino impulsadas por la inteligencia artificial, acelerando el ritmo de la innovación en todos los frentes.
La IA, más allá de automatizar tareas repetitivas también abrirá un abanico de nuevos empleos y oportunidades. Roles como los de supervisores de IA y expertos en optimización de modelos serán cada vez más demandados. Además, las habilidades laborales experimentarán un cambio drástico, con el conocimiento en IA convirtiéndose en una habilidad esencial en numerosas profesiones. Las empresas y centros educativos se verán obligados a reforzar la formación en esta área, preparando a las nuevas generaciones para afrontar los retos del futuro.
Por último, la IA se convertirá en la base de progreso en todos los sectores industriales. Su integración será fundamental para optimizar procesos y redefinir la relación entre humanos y máquinas. Gobiernos, empresas e individuos deberán adaptarse rápidamente a esta transformación, lo que marcará el inicio de una nueva era en la que la inteligencia artificial será clave no solo para la productividad, sino también para la innovación global.