La tecnología ha dejado de ser un soporte para convertirse en la materia prima que define modelos de negocio, equilibrios geopolíticos y competitividad empresarial. Así lo confirma Alberto Pascual, presidente de la Asociación @aslan, en esta entrevista, quien advierte de que España aún no ha acelerado lo suficiente la adopción tecnológica, especialmente en pymes y administración pública. En plena carrera por dominar la inteligencia artificial y asegurar recursos estratégicos, Pascual defiende más colaboración público-privada, mejor gobernanza del dato y una mayor implicación del C-level. Porque, asegura, la tecnología ya no es un elemento diferencial: es cuestión de supervivencia.
La tecnología está muy presente en nuestras vidas, pero desde el punto de vista humano y empresarial, en un momento convulso como el que estamos viviendo, ¿qué representa exactamente y qué debería representar?
Ha pasado de tener una función auxiliar a protagonista absoluto al invadir todo y hacer que todo sea mucho más acelerado. En lo empresarial define los modelos de negocio. En lo geopolítico, la lucha por aquello que invade lo social. Estamos hablando de la inteligencia artificial, pero también de todo lo que hay alrededor y que posibilita ese poder omnímodo que están teniendo las redes sociales. Todo eso ha hecho que la batalla en lo geopolítico sea una batalla por la tecnología, por ser los primeros en dominar la IA. Eso ha condicionado también cómo tratar las herramientas que ayudan a alimentar la innovación y facilitar la operación. Por ejemplo, la energía, el acceso a fuentes de energía para los datacenters se ha vuelto en algo crucial. Los elementos, las materias primas necesarias para fabricar los componentes también se ha convertido en un elemento geoestratégico, geopolítico fundamental. Hay que dominar aquellos lugares que tienen riqueza en esas materias primas, pero también donde la extracción puede resultar más sencilla.
La asociación @aslan recorre España con sus tours tecnológicos analizando las oportunidades y los retos tecnológicos de las diferentes regiones, diseccionando diferentes proyectos puestos en marcha por las empresas. ¿Qué lectura hacen de la situación tecnológica española actual? ¿En qué momento nos encontramos desde el punto de vista tanto empresarial como de la administración?
Somos un país de pymes de tamaño más bien pequeño, la mayor parte con un número de trabajadores limitado. La buena noticia es que la tecnología se ha democratizado, lo que permite que empresas de cualquier tamaño puedan acceder a tecnologías que antes estaban reservadas sólo para las grandes con una gran capacidad de inversión. ¿Qué está sucediendo? Que todavía el grado de adopción de esas tecnologías sigue siendo bajo en las pequeñas empresas. Eso es lo que desde la asociación intentamos promover, que se acelere esa adopción tecnológica. Lo mismo sucede en el mundo de la Administración pública donde estamos muy lejos de conseguir eso que como consumidores ya es habitual tener todo a un solo clic. Los trámites con la administración todavía no son 100 % digitales y muy farragosos.
Nos encontramos con dificultades para incorporar talento al mercado laboral porque estamos viviendo un invierno demográfico y sin embargo todavía no hemos acelerado esa automatización de procesos en ninguno de los dos ámbitos. Queda mucho por hacer tanto en el sector público como en el privado.
¿Qué podemos esperar de estos eventos en 2026?
Hace dos años nos integramos en la CEOE y el año pasado comenzamos a hacer convocatorias conjuntas para llegar a más empresas. Por otro lado, nos sentamos con los máximos responsables de tecnología del gobierno, tanto local como autonómico, en las regiones que visitamos para acercar posiciones entre nuestra industria y las estrategias que ellos están siguiendo. Además, cuando visitamos una comunidad autónoma, nos reunimos con los medios de comunicación locales con el fin de amplificar la labor divulgativa que llevamos a cabo.
¿Está el segmento empresarial español preparado para absorber la nueva revolución de la empresa agéntica? ¿Cuáles son los mayores retos que se nos presentan y cómo van a ayudar desde @aslan?
Hay varios retos. Se están construyendo casos de uso muy potentes para mejorar la productividad de las compañías y el desarrollo. Hablabas de agentes muy especializados en tareas muy concretas y eso sí que está siendo muy eficiente. Por ejemplo, en el ámbito de la sanidad se está utilizando ya para el cribado, el análisis de imágenes médicas, pruebas diagnósticas… En comunidades autónomas como la de Cataluña están desplegadas soluciones de ese tipo. En el ámbito legal gran parte del análisis de la jurisprudencia relativa a un caso también se está haciendo de manera automatizada. Sin embargo, en la inteligencia artificial generativa todavía estamos viendo grandes alucinaciones. ¿Por qué? Porque están siendo entrenadas por todos nosotros y además bebiendo de fuentes abiertas, de fuentes de todo tipo y sin ningún tipo de filtro previo.
En el sector privado se están utilizando datos especializados y la dificultad está en el acceso a esos datos.
Desde la asociación @aslan intentamos promover que haya un gran repositorio de datos a nivel público, gestionado de manera centralizada. Hemos tenido reuniones con la Dirección General del Dato, dentro del Ministerio de Transformación Digital. Estamos trabajando con ellos viendo cómo se recopilan esos datos, preservando la privacidad de los que lo suministran, especialmente en áreas muy sensibles como el ámbito sanitario. Tras esto ver cómo utilizarlos para entrenar modelos específicos que las empresas están construyendo, casos de éxito verticalizados.
¿Qué papel está jugando @aslan y qué papel quiere jugar a la hora de consolidar a España como un referente digital en Europa?
Estamos poniendo en valor todas las capacidades que nuestro ecosistema tiene. También trabajamos en recomendaciones para que el sector público se implique cada vez más en aprovechar las ventajas competitivas que tiene España.
Desde la asociación abogan por la colaboración público privada. ¿Qué avances han conseguido en este sentido?
Estamos promoviendo la creación de consejos consultivos donde se pregunte a la industria, antes de elaborar una nueva propuesta, pelear por determinadas ayudas o hacer un cambio normativo. En eso sí que hemos ido avanzando. ¿Mejorable? Muchísimo. Pero también, y es una de las cosas que promovemos desde la asociación, no se participa lo suficiente en esos consejos consultivos porque se desconoce el impacto real que pueden tener. Estamos visibilizándolos y animando a que la representación no sea sólo desde el punto de vista asociativo, sino que figuras muy relevantes y afectadas por las decisiones que se toman, participen de manera más activa.
Un año más han logrado batir su propio récord en número de asociados. Y ya van 208.
Esto cambia día a día. Considero que hemos conseguido posicionar a la asociación como la más representativa. Antiguamente teníamos compañías que eran capaces de desplegar por sí solas una solución tecnológica completa. Ahora es necesario hacerlo de manera colaborativa y hemos fomentado eso. Pero para ello hemos tenido que construir cada uno de esos pilares tecnológicos, identificados y atraer a cada uno de ellos a las figuras más representativas. Si hablamos de puesto de trabajo, tenemos los jugadores más relevantes. En ciberseguridad también, al igual que en virtualización, en ciberresiliencia…. Hemos ido cubriendo todo ello porque una de las vocaciones que tiene la asociación es tener un entorno confiable en el que esas compañías puedan establecer estas colaboraciones.
¿Qué valor añadido aportan las nuevas incorporaciones?
Hemos incorporado unas 40 compañías. Hemos ido cubriendo gaps. Por ejemplo, un área que nos preocupaba especialmente era la parte de integración, con integradores grandes y pequeños. Hemos conseguido ir incorporando desde integradores más medianos de carácter nacional, hasta los grandes integradores.
De las grandes tendencias que van a tratar este año: data resilience, cyber security, digital workspace, IA, cloud datacenter e Intelligent networks, ¿qué elementos diferenciadores destacaría con respecto a 2025?
Desde el punto de vista tecnológico no hay grandes cambios, pero sí hay puntos donde tenemos que poner un mayor interés. Nos preocupa el cambio que ha habido de los proveedores de componentes, priorizando todo lo que es suministro a data centers, a herramientas de inteligencia artificial. Esto está haciendo que el impacto en los precios de los equipamientos dedicados más al consumo o al ámbito empresarial, se hayan vuelto muy volátiles. Tenemos miedo de que pueda haber un problema de suministro, incluso de escasez de disponibilidad de estos componentes.
Por lo demás, se sigue avanzando en la inteligencia artificial, pero no prevemos grandes disrupciones. Nos preocupa cómo gobernar lo que ya hemos visto en los últimos años.
Imposible no hablar del Congreso ASLAN2026. ¿Qué novedades vamos a encontrar este año?
Algo que nos preocupaba enormemente es que son varios congresos a la vez. Hay apartados de ámbito público, de ámbito privado, empresas asociadas que muestran sus capacidades… y el visitante se perdía muchas cosas. Queríamos ordenar un poco ese viaje, ese recorrido por el Congreso para que quien lo visita no se deje nada por ver porque, cuando hablabas con los asistentes, cada uno percibe un congreso diferente. Queremos que perciban absolutamente todo porque es interesante para las empresas y todo puede proporcionarles pistas sobre cómo mejorar su productividad.
Tras dos años como presidente de la asociación, ¿de qué logro se siente más orgulloso y cuál es su asignatura pendiente?
El mayor logro era una preocupación que teníamos: que @aslan fuese percibida como una asociación de tecnólogos para tecnólogos. Los tecnólogos juegan un papel muy relevante en el mundo de la tecnología, pero están supeditados a decisiones estratégicas y de presupuesto que se toman en el Consejo de Administración, en el caso de las empresas privadas, o en el nivel político en el caso de las administraciones públicas. Considero que hemos sido capaces de elevar ese nivel de interlocución y estamos siendo capaces de llegar a ambos. Por ejemplo, los almuerzos que organizamos mensualmente tenían mucho más peso el sector público que para el privado. Ahora tenemos todos los meses tenemos un representante del sector privado y otro del sector público.
Vamos a hacer cosas nuevas, vamos a introducir unos premios dirigidos a directivos de primer nivel de las empresas que más están impulsando el uso estratégico de la tecnología en sus organizaciones. Esta es una herramienta que damos a los tecnólogos para que puedan tener una mayor sintonía. Facilitamos su labor a la hora de que tengan más peso en la estrategia de la compañía y, por supuesto, en los presupuestos.
¿Asignaturas pendientes? Las mismas. Ser capaz de llevar eso un poco más allá.
Última pregunta, como el presidente de @aslan, ¿qué mensaje daría al C-level?
La tecnología ahora mismo ya no es un elemento diferenciador, es la materia prima de las empresas. O le dan la relevancia debida o desaparecerán.











