En un momento en el que la IA agéntica coge impulso en el mundo empresarial, Kyndryl da un paso más con su nueva solución “policy as code” para el despliegue seguro de agentes de IA de misión crítica. Una solución con la que facilita la adopción y el escalado de la inteligencia artificial agéntica en entornos complejos y altamente regulados ante la preocupación de las organizaciones por la seguridad, el cumplimiento normativo y el control operativo. No en vano el último estudio Kyndryl Readiness Report, llevado a cabo por la compañía, indica que el 31 % de los clientes identifica las preocupaciones regulatorias o de cumplimiento como una de las principales barreras para escalar sus inversiones tecnológicas recientes.
Así, “policy as code”, permite a las organizaciones traducir sus normas internas, requisitos regulatorios y controles operativos en políticas legibles por máquinas, al tiempo que permite reducir costes, acelerar la toma de decisiones, minimizar errores y habilitar flujos de trabajo nativos de IA dentro de un marco de control previamente establecido. Estas políticas gobiernan la ejecución de los flujos de trabajo de IA agéntica, con el objetivo de garantizar resultados coherentes, auditables y fiables. Además, forma parte del Kyndryl Agentic AI Framework, aportando una capa de control que gobierna dinámicamente cómo los agentes de IA se ejecutan, interactúan y operan entre distintos sistemas. Desde Kyndryl aseguran que esta base operativa permite ejercer un mayor control sobre los agentes de IA, comprender cómo y por qué toman decisiones y reducir el riesgo de comportamientos imprevistos cuando operan en entornos reales.
Entre sus capacidades la compañía destaca un mayor refuerzo de la gobernanza de los flujos de trabajo de IA agéntica como la ejecución determinista, que limita las acciones de los agentes a aquellas permitidas por políticas predefinidas. La mitigación de alucinaciones, mediante controles que bloquean acciones no autorizadas o imprevisibles. Y la transparencia por diseño, que garantiza que cada acción y decisión quede registrada y sea explicable. También contempla la supervisión humana, con agentes que operan conforme a políticas verificables y son monitorizados a través de paneles que aseguran decisiones coherentes y controladas.











