La soberanía digital ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una prioridad estratégica con efectos tangibles sobre la inversión, la política industrial y la competitividad global. Así lo apuntan consultoras como Gartner y Accenture, que coinciden en señalar que gobiernos y empresas están revisando en profundidad sus estrategias tecnológicas para recuperar el control de infraestructuras críticas, datos y modelos de inteligencia artificial, en un escenario condicionado por la creciente incertidumbre geopolítica y la progresiva fragmentación del mercado digital global.
Según las previsiones de Gartner, la inversión mundial en servicios de infraestructura de nube soberana (IaaS) alcanzará los 80.000 millones de dólares en 2026, lo que supone un crecimiento interanual del 35,6 %. Este fuerte avance refleja un cambio estructural en la forma en que las organizaciones conciben la nube: ya no se trata únicamente de eficiencia o escalabilidad, sino de autonomía, seguridad y resiliencia frente a riesgos externos.
Europa, epicentro del crecimiento en nube soberana
Europa emerge como uno de los principales motores de este mercado. Gartner estima que el gasto europeo en nube soberana crecerá un 83% en 2026, hasta los 12.587 millones de dólares, y superará los 23.000 millones en 2027. De cumplirse estas previsiones, el continente adelantará a Norteamérica en inversión en este ámbito, consolidándose como una de las regiones más dinámicas del mundo en soberanía cloud.
Este impulso responde, en gran medida, a la necesidad de mantener los datos y el valor económico dentro de las fronteras europeas. A medida que se intensifican las tensiones geopolíticas y se refuerzan los marcos regulatorios, especialmente en materia de protección de datos y seguridad nacional, la dependencia de infraestructuras cloud globales empieza a percibirse como una vulnerabilidad estratégica. Para Europa, la nube soberana se perfila como instrumento para reforzar su autonomía tecnológica y fortalecer su ecosistema digital.
Los gobiernos seguirán liderando la demanda, seguidos de sectores altamente regulados y operadores de infraestructuras críticas como energía, utilities y telecomunicaciones. En estos ámbitos, el cumplimiento normativo, la localización de los datos y el control operativo no son opcionales, sino condiciones indispensables para operar.
La “geopatriación” de las cargas de trabajo
Gartner advierte, además, de un cambio profundo en la estructura del mercado cloud global, impulsado por el fenómeno de la “geopatriación”. La consultora prevé que el 20 % de las cargas de trabajo actuales migren desde los grandes hiperescalares hacia proveedores cloud locales. A esto se suma que el 80 % del gasto en nube soberana procederá de nuevos proyectos digitales o de cargas heredadas que todavía no habían dado el salto al cloud.
Este movimiento incrementa la presión sobre los grandes proveedores globales, que se ven obligados a adaptar sus modelos de negocio a requisitos cada vez más estrictos de soberanía, regulación y seguridad nacional. Tratar la soberanía digital únicamente como un ejercicio de cumplimiento normativo ya no es suficiente: la capacidad de ofrecer control real, transparencia y adaptación a las prioridades de cada país se está convirtiendo en un factor competitivo decisivo.
La soberanía digital se está consolidando como uno de los grandes ejes de la agenda tecnológica europea
La IA soberana
Este mismo debate se traslada con fuerza al ámbito de la inteligencia artificial. Un estudio de Accenture muestra que la soberanía digital se está consolidando como uno de los grandes ejes de la agenda tecnológica europea, impulsando una creciente demanda de soluciones de IA soberana. El 62 % de las organizaciones del continente afirma buscar este tipo de tecnologías como respuesta directa al contexto geopolítico actual, una preocupación especialmente elevada en países como Dinamarca, Irlanda y Alemania.
Los sectores con mayores exigencias regulatorias y datos sensibles lideran esta adopción. Banca, servicios públicos y utilities encabezan el interés por la IA soberana, reflejando hasta qué punto la gestión del riesgo y la seguridad están marcando el ritmo de la transformación digital. En estos sectores, la dependencia de modelos, infraestructuras o proveedores externos se percibe cada vez más como un riesgo estructural.
La tendencia irá a más: el 60 % de las organizaciones europeas planea aumentar su inversión en tecnologías de IA soberana en los próximos dos años, con Alemania, Italia y Suiza a la cabeza. La soberanía deja así de ser un debate conceptual para convertirse en una línea de inversión concreta, que empieza a competir con otras prioridades tradicionales como la simple adopción de cloud o la automatización de procesos.
Control sin aislamiento: el modelo híbrido de Europa
Sin embargo, el estudio de Accenture también pone de relieve tensiones. Europa quiere más control, pero no puede permitirse quedar al margen de la innovación global. Solo el 36 % de los proyectos de IA y de los datos requiere, de media, un enfoque plenamente soberano por motivos regulatorios o de sensibilidad. Al mismo tiempo, el 65 % de las organizaciones reconoce que no puede seguir siendo competitiva sin recurrir a proveedores tecnológicos no europeos.
El resultado es un modelo híbrido: el 57 % de las empresas contempla soluciones soberanas combinando actores europeos y no europeos, buscando equilibrar control y acceso a escala, innovación y velocidad. Desde Accenture definen este dilema como el “paradigma europeo de la IA”: acelerar la adopción tecnológica sin comprometer la autonomía estratégica.
Este enfoque también redefine el concepto de soberanía. No se trata de concentrar toda la tecnología dentro de un único perímetro, sino de decidir el grado de control necesario en función del caso de uso. Mientras algunas aplicaciones solo exigen residencia local de los datos, otras, como defensa o infraestructuras críticas, requieren soberanía total, con infraestructuras locales, modelos propios, cifrado avanzado o incluso sistemas completamente aislados.
La soberanía digital sigue viéndose más como una imposición que como una oportunidad
De obligación regulatoria a ventaja competitiva
Pese a su creciente importancia, la soberanía digital sigue viéndose más como una imposición que como una oportunidad. Solo el 19 % de las organizaciones europeas considera la IA soberana una ventaja competitiva, frente a un 48 % que la adopta principalmente por exigencias regulatorias. Esta visión defensiva se refleja también en el liderazgo empresarial: apenas el 16 % ha elevado la soberanía de la IA al nivel de CEO o consejo de administración.
No obstante, el cambio de mentalidad empieza a abrirse paso. El 73 % de las organizaciones reclama un papel más activo de los gobiernos y de la Unión Europea para reforzar la soberanía digital mediante regulación, ayudas públicas e inversión. Además, el 70 % subraya la importancia de facilitar el acceso de las pymes a soluciones soberanas, conscientes de que sin ellas será difícil construir una verdadera autonomía tecnológica europea.
En conjunto, los datos de Gartner y Accenture dibujan un escenario claro: la soberanía digital ya no es solo una cuestión de seguridad o cumplimiento, sino un elemento central de la política industrial y de la competitividad futura. El reto para Europa será convertir esta apuesta en una palanca real de innovación y crecimiento, capaz de generar un ecosistema tecnológico propio que compita de tú a tú en la economía digital global.











