A punto de entrar en 2026, la transformación digital ha dejado de ser una promesa para convertirse en un hilo que atraviesa la vida cotidiana de ciudadanos, empresas y Administraciones públicas. La Agenda España Digital 2026 marca un rumbo común, con objetivos concretos como garantizar una cobertura de banda ancha ultrarrápida para toda la población, desplegar redes 5G en zonas urbanas y rurales, fortalecer la ciberseguridad en Administraciones y empresas, digitalizar y simplificar los servicios públicos, impulsar la economía digital y el apoyo a pymes, y reducir la brecha digital entre territorios y colectivos.
Sin embargo, cada comunidad autónoma ha tejido su propia hoja de ruta, adaptando la innovación a su territorio, su economía y sus ciudadanos. En unas regiones, la prioridad es acercar la administración electrónica a municipios dispersos y garantizar que incluso los habitantes de los rincones más remotos tengan acceso a servicios digitales; en otras, la digitalización se convierte en un motor para la competitividad empresarial, apoyando a pymes, startups y sectores estratégicos como la industria, la salud o el turismo.
Algunas comunidades apuestan por alianzas con el sector privado y la formación tecnológica masiva, mientras que otras centran sus esfuerzos en consolidar infraestructuras y asegurar la ciberseguridad de sus sistemas. Esta diversidad de enfoques refleja no solo las necesidades distintas de cada territorio, sino también la manera en que la digitalización se convierte en un espejo de la identidad y los retos propios de cada región, integrando innovación, administración y desarrollo económico en un mismo hilo conductor.
Cada comunidad autónoma ha tejido su propia hoja de ruta, adaptando la innovación a su territorio, su economía y sus ciudadanos
Innovación y alianzas estratégicas
En Andalucía, la digitalización se concibe como un motor de transformación que va más allá de los trámites administrativos. El Plan Anual de Actuaciones TIC 2025 busca consolidar un gobierno completamente digital, mientras que acuerdos con empresas como Google refuerzan la formación tecnológica, la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
Aragón y Asturias han adoptado un enfoque práctico: modernizar la administración electrónica y conectar la digitalización con sectores estratégicos como turismo e industria. Las Islas Baleares y Canarias, por su parte, se enfrentan al desafío de llevar la conectividad y los servicios digitales a todos los ciudadanos, superando las limitaciones geográficas mediante plataformas web y móviles, formación tecnológica y apoyo al tejido empresarial local.
Cantabria ha apostado por un despliegue ambicioso: casi noventa proyectos valorados en 300 millones de euros, que incluyen desde la formación digital hasta un centro regional de ciberseguridad. La ejecución dependerá, eso sí, de la claridad presupuestaria de 2026. Castilla-La Mancha y Castilla y León, con financiación europea, buscan modernizar servicios municipales y acercar la administración electrónica a municipios pequeños, reduciendo la brecha digital y capacitando a empleados públicos y pymes.
Cataluña ha reordenado su estrategia para integrar la inteligencia artificial y la innovación tecnológica. La creación de la Dirección General de Inteligencia Artificial, Eficiencia y Datos se acompaña de proyectos que alcanzan la salud, la energía o la movilidad, formando a los empleados públicos. Valencia, a través del Plan GEN Digital 2025, combina la modernización de la administración con la simplificación de trámites, acercando la digitalización a los ciudadanos y empresas de manera tangible.
Madrid busca posicionarse como un hub europeo de digitalización. Su estrategia apunta a mejorar la competitividad empresarial, modernizar la Administración pública y exportar conocimientos y buenas prácticas a otras regiones y países. Extremadura y Galicia centran sus esfuerzos en cohesión territorial, conectividad y modernización de servicios municipales, mientras Murcia y Navarra refuerzan la innovación y la inversión en I+D+i, generando proyectos tecnológicos y empleo cualificado. El País Vasco mantiene la continuidad de su Plan Euskadi en la Sociedad de la Información, adaptando prioridades históricas a los objetivos nacionales y europeos, y La Rioja emerge con proyectos innovadores en movilidad urbana, gestión del agua y administración tributaria, apoyados por fondos públicos y europeos.
Ceuta y Melilla, aunque más pequeñas y con recursos limitados, participan activamente en la transformación digital. Su estrategia se alinea con la Agenda España Digital 2026, aplicando proyectos de conectividad, ciberseguridad y administración electrónica adaptados a sus necesidades.
Aunque los ritmos y enfoques varían, las comunidades autónomas convergen en un objetivo común: modernizar servicios, fortalecer la competitividad empresarial y reducir brechas territoriales
Un horizonte compartido hacia 2026
Aunque los ritmos y enfoques varían, las comunidades autónomas convergen en un objetivo común: modernizar servicios, fortalecer la competitividad empresarial y reducir brechas territoriales. La digitalización deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta tangible, que transforma trámites, servicios y competencias digitales.
Para los ciudadanos, esto se traduce en gestiones más ágiles, acceso más rápido a información y servicios públicos que se adaptan a sus necesidades. Para las empresas, significa poder innovar con mayor facilidad, acceder a recursos tecnológicos avanzados y competir en igualdad de condiciones en un mercado cada vez más digital y global. Incluso la vida cotidiana, desde la educación hasta la movilidad, se ve tocada por esta transformación, que no solo moderniza la infraestructura tecnológica, sino que también moldea hábitos, oportunidades y expectativas.
En conjunto, la digitalización configura un nuevo mapa de oportunidades y desafíos para España, un país que avanza hacia 2026 con la tecnología como hilo conductor de su desarrollo social y económico.











