Nvidia ha cerrado la compra de acciones de Intel por un importe cercano a los 5.000 millones de dólares, una operación anunciada el pasado mes de septiembre y que ahora se hace efectiva, según un documento regulatorio consultado por Reuters.
El acuerdo contemplaba el pago de 23,28 dólares por cada acción ordinaria de Intel y fue interpretado desde el inicio como un respaldo clave para el fabricante estadounidense, que arrastra desde hace años dificultades financieras derivadas de errores estratégicos y de las fuertes inversiones realizadas para ampliar su capacidad productiva.
La operación se ha materializado a través de una colocación privada en la que Nvidia ha adquirido más de 214,7 millones de acciones, en línea con las condiciones fijadas en el acuerdo original. El cierre de la transacción se produce después de que las autoridades de competencia de Estados Unidos dieran luz verde a la inversión. A principios de diciembre, la Comisión Federal de Comercio (FTC) confirmó que no existían objeciones antimonopolio.
La reacción del mercado ha sido contenida. En las operaciones previas a la apertura de Wall Street, las acciones de Nvidia cedían alrededor de un 1,3 %, mientras que los títulos de Intel se mantenían prácticamente sin cambios.
La entrada de Nvidia en el capital de Intel llega en un momento decisivo para la industria de los semiconductores, marcada por la carrera por la inteligencia artificial y por los esfuerzos para reforzar la producción en territorio estadounidense. Sin suponer una fusión ni un control directo, la operación estrecha la relación entre dos compañías históricas del sector en un contexto de competencia creciente y elevadas necesidades de inversión.











