El mercado mundial de ordenadores personales cerró el cuarto trimestre de 2025 con un crecimiento interanual del 9,6 %, hasta alcanzar los 76,4 millones de unidades, según datos preliminares de IDC. El resultado pone fin a un año especialmente inestable, impulsado por la finalización del soporte de Windows 10, que aceleró los ciclos de renovación, y por decisiones tácticas de inventario ante posibles tensiones arancelarias y de suministro.
A este contexto se sumó, en la segunda mitad del año, la aparición de escasez de memoria, que llevó tanto a fabricantes como a compradores corporativos a adelantar adquisiciones para protegerse de subidas de precios previstas para 2026. El efecto combinado permitió sostener el crecimiento en un periodo que tradicionalmente ya concentra una fuerte demanda por la campaña navideña.
Sin embargo, IDC advierte de que el escenario puede cambiar de forma significativa en los próximos doce meses. La evolución del suministro de memoria está introduciendo un elevado nivel de incertidumbre que afectará tanto a precios como a configuraciones de producto. El mercado se dirige hacia un entorno en el que los fabricantes priorizarán sistemas de gama media y alta para preservar márgenes, lo que previsiblemente elevará los precios medios de venta, incluso si el volumen total de unidades se modera.
Desde una perspectiva estratégica, esta dinámica favorece a los grandes fabricantes con mayor escala y capacidad de negociación con proveedores, mientras que los actores regionales o de menor tamaño podrían ver comprometida su viabilidad. La presión sobre la cadena de suministro también podría provocar ajustes a la baja en las especificaciones medias de memoria, afectando a las decisiones de compra tanto en el segmento corporativo como en el de consumo avanzado.
En términos de liderazgo de mercado, Lenovo, HP y Dell reforzaron su posición en el cuarto trimestre, con crecimientos de doble dígito, mientras que Apple mantuvo un comportamiento estable. En el conjunto del año, los envíos globales alcanzaron los 284,7 millones de unidades, un 8,1 % más que en 2024, confirmando una recuperación apoyada más en valor que en volumen.
Para los equipos directivos, el mensaje es claro: 2026 exigirá una gestión más activa del riesgo tecnológico y del ciclo de inversión en hardware. La previsión de mayores precios, posibles restricciones de suministro y un mercado más concentrado obligará a revisar estrategias de compra, planificación de renovaciones y acuerdos con proveedores, en un entorno donde la disponibilidad y el coste de los componentes clave serán factores decisivos para la continuidad operativa y la eficiencia financiera.











