La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una prioridad estratégica. Así lo refleja el Barómetro de la Innovación y Digitalización de Andalucía y Extremadura 2025, elaborado por SEIDOR y San Telmo Business School, que revela que el 62 % de las empresas andaluzas y extremeñas prevé impulsar proyectos vinculados a esta tecnología en 2026, frente al 20 % que lo hacía en 2023. El dato confirma un punto de inflexión en la agenda empresarial del sur peninsular.
Por primera vez, los directivos sitúan la tecnología (67 %) como el principal factor que condicionará el futuro de sus negocios, por delante de la evolución de la economía (45 %). La digitalización deja así de ocupar un papel de soporte para convertirse en eje central de la estrategia corporativa.
No obstante, el avance presenta claroscuros. Aunque la IA encabeza las intenciones de inversión, su adopción práctica sigue siendo incipiente: ninguna compañía se considera usuaria avanzada y muchas admiten encontrarse aún en fase experimental. Su despliegue se concentra especialmente en la dirección general y en áreas de marketing y ventas, donde se percibe como una herramienta para mejorar la toma de decisiones, optimizar procesos y profundizar en el conocimiento del cliente.
La rentabilidad orienta cada vez más la inversión tecnológica. El 64 % de las empresas sitúa este objetivo como prioritario, seguido de la optimización de procesos (57 %), lo que evidencia que la transformación digital se evalúa ya en términos de impacto directo en el negocio y eficiencia operativa.
El principal freno continúa siendo el talento. La mitad de los directivos identifica la escasez de perfiles digitales como una barrera estructural (diez puntos más que en 2023), a lo que se suman resistencias internas al cambio. El desafío, por tanto, no es solo tecnológico, sino también cultural y organizativo.
Además, el 80 % de las compañías considera que su sector aún no ha culminado su proceso de transformación digital. En este contexto, la estrategia sigue liderada mayoritariamente por la Dirección General, mientras los responsables tecnológicos ganan peso progresivamente en la toma de decisiones.
El barómetro dibuja un escenario de oportunidad y exigencia a partes iguales. La apuesta por la inteligencia artificial y por la digitalización es clara, pero su éxito dependerá de la capacidad de las empresas para convertir la inversión en ejecución efectiva, reforzar el talento y superar las barreras internas (culturales y organizativas).











