Al menos el 80 % de los gobiernos desplegará agentes de inteligencia artificial para automatizar la toma de decisiones rutinarias antes de 2028, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la prestación de servicios públicos, según las últimas previsiones de Gartner.
El impulso responde a la creciente presión sobre las administraciones para integrar la IA de forma rápida, pero también responsable. “Los responsables tecnológicos del sector público están bajo una presión creciente para incorporar la IA en la toma de decisiones”, señala Daniel Nieto, analista en Gartner. El avance de tecnologías como la IA multimodal y los sistemas conversacionales y autónomos está ampliando el alcance de lo que las organizaciones públicas pueden automatizar y anticipar.
Pese a este avance, la adopción de la inteligencia artificial en el sector público sigue enfrentando importantes barreras. Según una encuesta de Gartner realizada en 2025 a 138 organismos gubernamentales, el 41 % identifica la fragmentación de estrategias como el principal problema, mientras que el 31 % señala los sistemas heredados como un freno clave. “Modernizar la tecnología por sí sola no ha resuelto estos problemas”, advierte Nieto, quien apunta a la necesidad de un enfoque más integral en la transformación digital.
El informe destaca un cambio de paradigma en la gestión de la inteligencia artificial. Hasta ahora, la gobernanza se centraba en modelos, datos y algoritmos. Sin embargo, el concepto de decision intelligence (inteligencia de decisiones) desplaza el foco hacia cómo se diseñan, ejecutan y supervisan las decisiones automatizadas.
Este enfoque resulta especialmente relevante en el ámbito público, donde la legitimidad depende de la transparencia y la equidad. De hecho, el 39 % de las administraciones considera que mejorar el servicio y la satisfacción ciudadana es clave para reforzar la confianza.
“Los gobiernos no pueden depender de sistemas opacos para decisiones críticas”, subraya Nieto. En este sentido, la inteligencia de decisiones permite hacer los procesos más comprensibles y auditables, equilibrando la automatización con la supervisión humana.
La necesidad de generar confianza llevará a nuevas exigencias regulatorias. Gartner prevé que para 2029 el 70 % de las agencias públicas requerirá sistemas de IA explicable y mecanismos de supervisión humana en todas las decisiones automatizadas que afecten a los ciudadanos. Estas herramientas permitirán entender, revisar y cuestionar las decisiones de la IA, garantizando que las personas mantengan el control en casos complejos o de alto riesgo.
Más allá de la eficiencia, la experiencia del ciudadano se consolida como un indicador clave del valor de la inteligencia artificial. El 50 % de los organismos públicos la sitúa entre sus tres principales prioridades.
La automatización permitirá ofrecer servicios más ágiles y personalizados, pasando de modelos reactivos a enfoques predictivos capaces de anticipar necesidades. Sin embargo, este cambio también reducirá la interacción directa con la administración, lo que hace aún más importante garantizar sistemas fiables, transparentes y justos.










