La Unión Europea da un paso más en la adaptación de su política de competencia a la nueva economía digital. Los reguladores antimonopolio comunitarios han esbozado un “escudo de innovación”, una herramienta con la que pretenden evitar intervenir en determinadas operaciones empresariales que involucren startups o proyectos de investigación y desarrollo capaces de reforzar la competencia en el mercado.
Según un borrador al que ha tenido acceso Reuters, la medida busca facilitar acuerdos que impulsen la innovación sin comprometer el equilibrio competitivo. No obstante, Bruselas fija límites claros: el escudo no se aplicará cuando la empresa compradora sea el actor dominante del mercado ni cuando esté designada como “gatekeeper” en virtud de la Ley de Mercados Digitales, diseñada para contener el poder de las grandes tecnológicas.
El documento también abre la puerta a que las compañías defiendan sus fusiones con argumentos más amplios, que van más allá del impacto puramente económico. Factores como la sostenibilidad, la resiliencia, la inversión o el empleo podrán formar parte del análisis, en línea con lo ya adelantado por Reuters el pasado febrero.
Pese a estas novedades, en la Comisión Europea predomina la cautela. Fuentes comunitarias y expertos coinciden en que no se esperan cambios radicales en la forma de evaluar las fusiones, al considerar que el marco actual ha demostrado su solidez, incluso ante los tribunales.
Antes de convertirse en norma, la propuesta será sometida a consulta pública. Empresas y otros actores del mercado podrán aportar sus opiniones en un proceso que marcará el alcance final de un instrumento llamado a equilibrar innovación y competencia en el mercado europeo.











