La inteligencia artificial se perfila como uno de los factores con mayor capacidad de transformación del mercado laboral español en la próxima década. Así lo señala un estudio de Funcas, que analiza la exposición de los puestos de trabajo a la automatización, sus efectos sobre el empleo y el grado de adopción empresarial de estas tecnologías.
El punto de partida es un mercado laboral en máximos históricos. España cerró el cuarto trimestre de 2025 con 22,46 millones de ocupados y una tasa de paro del 9,93 %, por debajo del 10 % por primera vez desde 2008. Este contexto de fortaleza es relevante, ya que el impacto de la IA se proyecta sobre una base de empleo elevada.
El estudio destaca que la estructura ocupacional española condiciona de forma decisiva la exposición a la IA. Coexisten sectores con baja vulnerabilidad (como la hostelería o parte de los servicios presenciales) con otros de alta exposición, especialmente en ocupaciones administrativas, técnicas y profesionales cualificados, donde la IA generativa puede sustituir tareas cognitivas.
Bajo este marco, el modelo de Funcas estima una destrucción bruta de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en el horizonte 2025-2035, con un escenario central de alrededor de 2 millones. El impacto se concentra en los grupos ocupacionales con mayor nivel de cualificación, especialmente técnicos, profesionales científicos, administrativos y personal de apoyo.
El informe subraya que este efecto no implica una desaparición inmediata de empleos, sino una transformación progresiva del mercado laboral. La reducción se materializaría principalmente a través de menos nuevas contrataciones, no reposición de vacantes y reorganización de funciones dentro de los propios puestos de trabajo.
En paralelo, el estudio identifica un importante efecto de complementariedad. Entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores podrían ver incrementada su productividad gracias a la IA, especialmente en sectores como el comercio, la industria y los servicios. En estos casos, la tecnología no sustituye el empleo, sino que amplifica el rendimiento de las tareas existentes.
A ello se suma la creación de nuevas ocupaciones vinculadas directamente a la IA. El informe recoge estimaciones que apuntan a la generación de alrededor de 1,6 millones de empleos en la próxima década, impulsados por la demanda de perfiles técnicos, especialistas en datos y gestión de sistemas inteligentes.
Sin embargo, el balance entre destrucción y creación no es lineal ni homogéneo. Funcas estima una pérdida neta de alrededor de 400.000 empleos en el escenario central, aunque advierte de que el impacto será muy desigual según sectores, niveles educativos y tipo de empresa. La clave no está solo en el volumen total, sino en la redistribución del empleo.
La adopción empresarial de la IA ya está en fase de aceleración. El 21,1 % de las empresas españolas la utiliza, con fuertes diferencias sectoriales: el 58,7 % en el sector TIC, el 25,7 % en servicios, el 17,5 % en industria y el 11,4 % en construcción. El estudio señala además una brecha relevante entre grandes empresas y pymes, lo que podría amplificar desigualdades de productividad.
El informe destaca también un diferencial de productividad del 27 % entre empresas que adoptan IA y las que no lo hacen, lo que sugiere que la tecnología no solo afecta al empleo, sino también a la competitividad. Este efecto podría acelerar la adopción en los próximos años y profundizar la reorganización del tejido productivo.
En conjunto, el estudio concluye que la IA no generará únicamente destrucción o creación de empleo, sino una transformación estructural del mercado laboral español. Su impacto dependerá de la velocidad de adopción, la capacidad de adaptación de los trabajadores y la eficacia de las políticas de formación y recolocación.
Finalmente, Funcas advierte de que España parte de una posición ambivalente: con un mercado laboral en máximos históricos, pero con una exposición significativa a la automatización en determinados perfiles. La gestión de esta transición será determinante para que el impacto de la IA se traduzca en mejora de productividad sin tensiones sociales significativas.










