El mercado global de los servicios de telecomunicaciones y televisión de pago continúa mostrando una elevada capacidad de resistencia en un entorno marcado por la desaceleración económica, la inflación y la incertidumbre geopolítica. Según el último informe de IDC el gasto mundial en telecomunicaciones alcanzó en 2025 los 1,551 billones de dólares, un 2 % más que el año anterior, mientras que las previsiones apuntan a que el mercado crecerá otro 1,8 % en 2026 hasta situarse en 1,58 billones.
El informe refleja cómo las telecomunicaciones mantienen su condición de infraestructura crítica para empresas y consumidores, consolidándose como uno de los sectores más resilientes dentro de la economía digital. “2025 reforzó la resiliencia característica del mercado global de servicios de telecomunicaciones, demostrando su capacidad para mantener un crecimiento incremental incluso en un entorno marcado por la incertidumbre macroeconómica y las tensiones geopolíticas”, señala Kresimir Alic.
EMEA lidera el crecimiento global
La región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) registró el mejor comportamiento del mercado mundial, con un crecimiento del 3 % y unos ingresos de 491.000 millones de dólares. IDC atribuye esta evolución principalmente a los mecanismos regulatorios que han permitido a muchos operadores trasladar parcialmente la inflación a las tarifas mediante ajustes vinculados al IPC.
En América, los ingresos crecieron un 1,8 % hasta los 576.000 millones de dólares, apoyados en la recuperación del mercado estadounidense y el dinamismo de Latinoamérica. Asia-Pacífico, por su parte, fue la región menos dinámica, con un avance del 1,4 %, penalizada por la desaceleración de China y el estancamiento de Japón, aunque India mantuvo fuertes ritmos de expansión.
IDC advierte de que el contexto geopolítico seguirá condicionando la evolución del sector durante los próximos ejercicios. Los conflictos en Europa del Este y Oriente Medio continúan elevando los costes energéticos y presionando las cadenas de suministro, lo que podría afectar tanto a los márgenes operativos como a los planes de inversión de las telecos.
El incremento del coste del hardware de red, la energía y la mano de obra está llevando a algunos operadores a revisar el ritmo de despliegue de infraestructuras, especialmente en mercados con menor capacidad de crecimiento. Aun así, la consultora descarta grandes oscilaciones del mercado debido al carácter esencial de los servicios de conectividad para la actividad económica y empresarial.
Satélites LEO y D2D: la próxima disrupción
Más allá del crecimiento orgánico del mercado tradicional, IDC identifica en las constelaciones de satélites de órbita baja (LEO) uno de los principales vectores de transformación para la industria durante esta década. La expansión de estas redes permitirá ampliar la cobertura de banda ancha en regiones desatendidas y abrirá nuevos modelos de competencia y colaboración entre operadores terrestres y proveedores satelitales.
La consultora destaca especialmente el potencial de las tecnologías Direct-to-Device (D2D), que permitirán conectar directamente dispositivos móviles a redes satelitales sin necesidad de infraestructura terrestre intermedia. Este modelo obligará a los operadores móviles a evolucionar hacia arquitecturas híbridas terrestre-satélite y generará nuevas oportunidades de negocio para fabricantes de dispositivos, operadores de infraestructuras y proveedores cloud.
IDC prevé que la conectividad satelital deje de ser un servicio de nicho para convertirse progresivamente en una pieza integrada dentro del ecosistema global de telecomunicaciones, incrementando de forma significativa su peso en los ingresos del sector antes del final de la década.











