El gasto mundial en tecnologías de la información alcanzará los 6,31 billones de dólares en 2026, lo que supone un crecimiento del 13,5 % respecto al año anterior. Así lo destaca Gartner que asegura que, más allá del volumen, el dato confirma una tendencia clara: la inteligencia artificial se ha convertido en el principal motor del sector, pero también está acentuando las diferencias entre las diferentes áreas del mercado.
El mayor impulso se concentra en la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA. Los sistemas de centros de datos serán el segmento que más crezca en 2026, con un incremento del 55,8 %. Este avance refleja la fuerte inversión en capacidad de cálculo, servidores y memoria avanzada para dar respuesta a unas cargas de trabajo cada vez más exigentes.
Ese auge está beneficiando directamente a toda la cadena de valor de la IA, desde los fabricantes de semiconductores hasta los proveedores de procesadores y aceleradores especializados. La combinación de una demanda muy elevada y limitaciones de oferta está tensionando el mercado, especialmente en componentes como la memoria de alto rendimiento, que está experimentando subidas de precio récord.
El informe apunta, además, a un mercado tecnológico cada vez más desigual. Mientras que las infraestructuras vinculadas a la IA y los servicios en la nube crecen con fuerza, otros segmentos avanzan a un ritmo más moderado. Es el caso de los dispositivos, cuyo crecimiento se queda en el 8,2 %, condicionado por el encarecimiento de los componentes y la ralentización de los ciclos de renovación.
El software también mantiene una evolución sólida, con un crecimiento previsto del 15,1 % en 2026. Dentro de este ámbito destaca especialmente el impulso de la inteligencia artificial generativa, que está disparando la inversión en el desarrollo de modelos y aplicaciones.
Por su parte, los servicios de TI siguen siendo la mayor partida de gasto, con cerca de 1,87 billones de dólares previstos. Este crecimiento responde a la creciente necesidad de las empresas de externalizar la implementación, gestión y mantenimiento de sistemas cada vez más complejos, especialmente en entornos cloud.
Otro factor esencial es el papel de los grandes proveedores cloud, que están acelerando la inversión en centros de datos a gran escala. Su capacidad para asumir grandes volúmenes de inversión está ampliando la distancia con otros actores del sector y reforzando la concentración del mercado.
El informe dibuja un escenario en el que la inteligencia artificial no solo impulsa el crecimiento del gasto tecnológico, sino que también está reordenando las prioridades de inversión. El resultado es un sector a dos velocidades, con una parte del mercado creciendo de forma acelerada gracias a la IA, y otra más condicionada por los costes y la presión sobre los márgenes.










