La adopción de inteligencia artificial generativa en el entorno profesional se ha acelerado de forma significativa en los últimos dos años. Según la Guía del Mercado Laboral 2026 de Hays, el porcentaje de profesionales que utiliza estas herramientas ha pasado del 34 % en 2024 al 62 % en 2026, evidenciando un cambio estructural en la forma de trabajar.
En paralelo, las organizaciones también han intensificado su apuesta por esta tecnología. Mientras que en 2024 solo el 27 % promovía activamente su uso, en 2026 la cifra alcanza ya el 52 %. Esta evolución apunta a una integración progresiva de la inteligencia artificial más allá de los departamentos tecnológicos, extendiéndose a múltiples áreas de negocio.
“Es un hecho que la IA ha llegado para quedarse y que ya no es una opción ignorarla en el entorno corporativo. Se percibe como una palanca directa de competitividad”, afirma Silvia Piqueras, quien advierte de que las empresas que no aceleren su adopción “se quedarán atrás en muy poco tiempo”.
El informe revela un amplio consenso sobre los beneficios de la IA generativa. La mejora de la productividad y la eficiencia lidera el ranking, señalada por el 67 % de las empresas y el 64 % de los profesionales. Según Piqueras, el impacto va más allá de la rapidez: implica “hacer las cosas mejor y a mayor escala”, lo que supone una transformación profunda en la organización del trabajo.
A continuación, destacan la generación de ideas y la creatividad (52 % de las compañías y 48 % de los trabajadores), así como el análisis de datos (49 % y 39 %, respectivamente), consolidando a la IA como una herramienta transversal en la toma de decisiones.
No obstante, el estudio introduce un matiz relevante: la percepción sobre la calidad del trabajo ha descendido ligeramente, lo que sugiere que la rapidez en la adopción no siempre va acompañada de un uso plenamente maduro de la tecnología.
Uno de los principales desafíos identificados es la falta de formación. Aunque el 90 % de los profesionales muestra interés en capacitarse en inteligencia artificial y el 84% de las empresas declara su intención de fomentarlo, solo el 27 % ha recibido formación específica por parte de su organización.
Este desfase refleja un ecosistema en transición, donde la iniciativa individual gana protagonismo: el 19 % de los profesionales afirma haber aprendido a utilizar estas herramientas de manera autodidacta.
“Muchas organizaciones están invirtiendo en tecnología sin haber preparado antes a sus equipos”, señala Piqueras, quien advierte de que esta desconexión ya está generando ineficiencias y pérdida de oportunidades.
Lejos de una destrucción masiva de empleo, los datos apuntan a una transformación progresiva del mercado laboral. El 57 % de las empresas afirma que la IA no ha alterado el tamaño de sus plantillas, mientras que un 24 % ha observado incluso un aumento de oportunidades laborales vinculadas a su implantación. “La IA se está integrando como una herramienta más en el día a día, no como un sustituto directo”, explica Piqueras.
Sin embargo, las perspectivas a futuro siguen divididas: un 26 % de las organizaciones cree que la IA generará más empleo del que eliminará, frente a un 35 % que anticipa el efecto contrario.
En este contexto, la inteligencia artificial y la automatización ya se posicionan como la segunda habilidad técnica más demandada, presente en el 29 % de las ofertas analizadas, especialmente en sectores como banca, seguros y atención al cliente.
El avance de la IA también plantea desafíos regulatorios. La entrada en vigor de la primera legislación europea específica en agosto de 2026 marcará un punto de inflexión en aspectos como la transparencia, la supervisión y el control de los sistemas automatizados en Unión Europea.
Desde Hays subrayan la importancia de abordar esta transformación con responsabilidad. “El reto no es solo implementar la IA, sino hacerlo con criterio, potenciando las capacidades humanas y mejorando la toma de decisiones”, concluye Piqueras.











