Invertir en tecnología es sinónimo de construcción de valor sostenido. Así lo destaca COFI Solutions (firma global que identifica, valora y potencia activos intangibles para convertirlos en herramientas clave en la toma de decisiones empresariales) en su informe “Futuro del Valor 2026”, un análisis que pone el foco en el creciente protagonismo de los activos intangibles en la economía global. Y en el que se pone en valor que elementos como los datos, el talento, los procesos, la tecnología o la capacidad organizativa han pasado de ser factores secundarios a convertirse en pilares clave para la captación de inversión. No en vano más del 80 % del valor de mercado de las grandes compañías cotizadas viene derivado actualmente por activos intangibles, una cifra que evidencia un cambio estructural en cómo se construye el valor empresarial.
El informe recopila datos de estudios internacionales y los aterriza en casos concretos. Uno de ellos muestra cómo una empresa tecnológica B2B europea, con métricas financieras discretas, logró justificar un valor estratégico muy superior gracias a su propiedad intelectual, su base de clientes recurrentes y su capacidad de escalado. El resultado fue: una valoración más elevada y una captación de inversión un 25 % superior a la estimada inicialmente.
Para Julià Manzanas, cofundador y COO de la compañía, “el valor empresarial está en el conocimiento y en la construcción de activos intangibles”. En su opinión, las organizaciones con mayor intensidad en innovación, talento y marca registran mayores tasas de crecimiento y estabilidad, incluso en entornos volátiles.
El análisis subraya que la ventaja competitiva ya no se mide sólo por cuota de mercado. Factores como el capital humano cualificado o las alianzas estratégicas determinan variables críticas como el crecimiento, la resiliencia o la capacidad de adaptación en contextos de incertidumbre.
Sin embargo, también se advierte de una brecha preocupante: la mayoría de las decisiones estratégicas, como fusiones y adquisiciones, siguen basándose en indicadores tradicionales como la facturación o el EBITDA. Esto ocurre pese a que, en el sector tecnológico, más del 70 % del valor empresarial es intangible. ¿La consecuencia? La tasa de acierto inversor ha caído hasta el 12 %, reflejando las limitaciones de los modelos clásicos. “Los modelos tradicionales no están preparados para analizar innovación, intangibles y riesgo real”, concluye el informe.











