La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en un motor real de transformación empresarial. Así lo confirma la tercera edición del manual para directores de informática elaborado por Lenovo en colaboración con IDC, una investigación centrada en las prioridades, retos y expectativas de los CIO de Europa y Oriente Medio en un momento clave: la carrera por la IA empresarial.
Según Ewa Zborowska, research director, AI, Europe de IDC, las organizaciones ya no se preguntan si deben adoptar inteligencia artificial, sino cómo escalarla de forma segura, responsable y con impacto empresarial medible. Bajo el lema “la carrera por la IA empresarial”, el estudio refleja un punto de inflexión: la adopción ha comenzado, pero el verdadero desafío es convertir la experimentación en valor sostenido para el negocio.
Durante la sesión de presentación, Ewa Zborowska señaló que la IA se ha consolidado como un habilitador clave para transformar el negocio, mejorar la forma de operar e impulsar el crecimiento y la ventaja competitiva. De hecho, entre las prioridades empresariales para 2026, la mejora, innovación y reinvención del negocio mediante IA ocupa el primer lugar, por delante incluso del crecimiento de ingresos y beneficios.
Otra conclusión relevante: el avance de la IA ya es tangible. Casi el 60 % de las empresas afirma encontrarse en fases de prueba piloto, pruebas de concepto o adopción sistemática, y más de un tercio ya integra la IA como parte de su operativa diaria. Aunque inicialmente su uso se concentraba en áreas de TI, ciberseguridad o desarrollo de software, hoy las organizaciones esperan duplicar la inversión en prácticamente todas las áreas, impulsadas por expectativas claras de retorno.
Por otro lado, el 94 % de las empresas espera obtener un retorno positivo de sus iniciativas de IA, especialmente en tecnologías de la información, ciberseguridad y analítica de datos, aunque el concepto de retorno está evolucionando. Cada vez más organizaciones valoran beneficios no financieros como una mayor satisfacción de los empleados, mejoras en la experiencia del cliente o una toma de decisiones más eficiente.
En cuanto a la infraestructura, emerge como uno de los pilares críticos para escalar la IA. El 82 % de las empresas apuesta por modelos híbridos, priorizando entornos sobre los que puedan mantener mayor control, especialmente cuando se trata de cargas de trabajo de IA en producción y procesos de inferencia.
Otro de los grandes focos del estudio es la IA agencial. Las empresas ya están invirtiendo en este tipo de soluciones y planean aumentar esa inversión en los próximos 12 meses. El debate ha pasado de la tecnología a su aplicación práctica: cómo convertir modelos en agentes capaces de operar de forma efectiva a lo largo de los procesos empresariales, manteniendo el control, la seguridad y la confianza, confirma la directiva.
En este contexto, la gobernanza se consolida como el factor crítico de éxito. Cerca de la mitad de las empresas reconoce que todavía no dispone de políticas completas de riesgo y cumplimiento en IA, o se encuentra en proceso de desarrollarlas. La falta de una IA responsable, advierte, puede afectar a la confianza de clientes y aumentar riesgos relacionados con la seguridad de los datos o la proliferación de IA no controlada.
El estudio concluye que el rol del CIO está evolucionando rápidamente. Más allá de la tecnología, debe actuar como socio estratégico del negocio, impulsar la colaboración entre TI y las áreas empresariales, definir indicadores claros de éxito y asegurar que la infraestructura, la IA agencial y la gobernanza avancen de forma coordinada. Porque en la carrera por la IA empresarial, no gana quien corre más rápido, sino quien lo hace con propósito, control y visión de negocio, concluye Ewa Zborowska.











