La automatización industrial deja atrás la fase de pruebas y entra en la era de la ejecución masiva. Esa es la principal conclusión que se desprende del undécimo informe anual sobre el Estado de la Fabricación Inteligente elaborado por Rockwell Automation, compañía especializada en automatización industrial y transformación digital. El estudio, realizado entre 1.560 directivos y responsables industriales de 17 de los principales países manufactureros, confirma un cambio de paradigma en la industria global: el debate gira en torno a cómo escalarlas y traducirlas en resultados medibles para el negocio. Así, el 90 % de los fabricantes considera que la transformación digital es esencial para mantener la competitividad, una cifra que evidencia cómo estas tecnologías han dejado de percibirse como una ventaja opcional para convertirse en un requisito operativo básico.
El documento sitúa a la industria en un punto de inflexión. Cada vez menos compañías operan en fase piloto y son más las que integran tecnologías inteligentes en el funcionamiento diario de sus plantas. De hecho, seis de cada diez fabricantes (59 %) aseguran utilizar activamente soluciones de fabricación inteligente en sus operaciones, mientras que solo un 18 % continúa en etapa experimental. La inteligencia artificial emerge además como el principal motor de la nueva ventaja industrial. Actualmente el 34 % de las operaciones manufactureras ya cuenta con apoyo de IA en ámbitos como el control de calidad, la ciberseguridad o la optimización de procesos. La previsión del sector es que, antes de 2030, más de la mitad de las operaciones industriales estén respaldadas por inteligencia artificial.
El informe también pone el foco en uno de los principales desafíos de la industria conectada: la capacidad de convertir datos en decisiones útiles. Aunque las organizaciones recopilan volúmenes crecientes de información, únicamente el 43 % de esos datos se utiliza de forma eficaz, lo que sitúa la ejecución y la capacidad analítica como factores críticos de competitividad. A ello se suma el aumento de la exposición al riesgo digital. Casi la mitad de los fabricantes (46 %) sufrió al menos un incidente de ciberseguridad durante el último año, en un contexto en el que las operaciones industriales son cada vez más autónomas e interconectadas. El estudio concluye que las arquitecturas seguras e integradas entre IT y OT se han convertido en un elemento indispensable para desplegar inteligencia artificial y automatización avanzada a gran escala.
La investigación revela además un cambio en la orientación de las inversiones industriales. Las empresas están priorizando proyectos capaces de ofrecer retornos tangibles, centrados en mejorar la calidad, reducir costes, minimizar riesgos operativos y aumentar la eficacia general de los equipos. En este contexto, un tercio de los presupuestos operativos continúa destinándose a tecnología industrial, reflejando una estrategia de inversión sostenida y enfocada en la ejecución.











