El mercado global de memoria se enfrenta a importantes cambios, impulsados por la rápida expansión de la inteligencia artificial, la volatilidad de las cadenas de suministro y la evolución de los hábitos de los consumidores. Así lo asegura Lino Jeng, analista principal de Omdia, que destaca que la creciente demanda de DRAM y memoria de alto ancho de banda (HBM), junto con restricciones en la oferta, está reconfigurando tanto la industria tecnológica como los mercados de consumo.
En este sentido, Jeng destaca que la adopción acelerada de la IA ha generado un aumento inesperado de la demanda, especialmente en la fase de inferencia, que requiere grandes capacidades de memoria. Esta presión ha provocado escasez de componentes y aumentos de precios, afectando desde los proveedores de servidores hasta los fabricantes de dispositivos electrónicos de consumo. Empresas como Google y Amazon han incrementado sus inversiones en infraestructura para soportar cargas de trabajo de IA, intensificando la demanda y alterando los niveles de consumo de DRAM y NAND a escala global.
Jeng continúa explicando que la escasez y el encarecimiento de los componentes han impactado especialmente en los dispositivos de bajo coste, como smartphones y televisores en mercados emergentes, lo que ha impulsado el interés por productos reacondicionados y ha prolongado la vida útil de los dispositivos existentes. Al mismo tiempo, los fabricantes han centrado sus estrategias en productos premium y de alto margen para compensar los mayores costes de producción.
Para los directivos, 2026 plantea tanto riesgos como oportunidades. Jeng destaca que gestionar la volatilidad de la cadena de suministro, controlar los costes y superar los cuellos de botella tecnológicos son desafíos críticos. Al mismo tiempo, la expansión de la IA, la entrada en mercados emergentes y la economía circular abren nuevas vías de crecimiento. La inversión en innovación y en soluciones de memoria de alta capacidad será clave para mantener la competitividad.
Lino Jeng finaliza subrayando que la resiliencia y la capacidad de adaptación serán factores determinantes. Las empresas que logren diversificar su suministro, apostar por la sostenibilidad y priorizar segmentos de alto margen estarán mejor posicionadas para capitalizar la evolución de un mercado que sigue moviéndose a gran velocidad.











