La inteligencia artificial avanza hoy más rápido que la capacidad de adaptación de personas y organizaciones. Nuevas herramientas, modelos y procesos se incorporan al mercado a un ritmo sin precedentes, generando presión constante sobre el talento y obligando a empresas y profesionales a replantear sus estrategias formativas.
En este contexto, ISDI defiende que el verdadero reto ya no es tecnológico, sino humano: cómo preparar a las personas para aprender, desaprender y liderar el cambio. La institución propone tres ejes fundamentales: preskilling, upskilling y reskilling, como palancas para garantizar la empleabilidad y la competitividad en la era de la IA, con un enfoque que pone a las personas en el centro de la transformación.
Aunque a menudo se utilizan de forma indistinta, estos conceptos responden a necesidades diferentes y complementarias. El upskilling se centra en el desarrollo de nuevas competencias dentro del mismo ámbito profesional, permitiendo a los trabajadores actualizar conocimientos y ampliar su impacto en un entorno marcado por la automatización y la IA.
El reskilling, por su parte, implica la reconversión profesional, preparando a las personas para asumir nuevos roles o funciones en áreas emergentes, un proceso cada vez más necesario en un mercado donde muchos perfiles tradicionales quedan obsoletos mientras surgen otros nuevos.
En paralelo, ISDI introduce el concepto de preskilling, entendido como preparación estratégica para lo desconocido. Según Serena Giannuzzi, COO de ISDI, “no entrenamos solo para ejecutar mejor, sino para interpretar antes, decidir antes y transformar antes. Priorizamos el criterio sobre la herramienta, la mentalidad sobre el procedimiento y la capacidad de aprender, desaprender y reaprender como ventaja estructural. En un mundo donde la tecnología evoluciona exponencialmente, lo diferencial no es lo que sabes hacer hoy, sino cómo piensas cuando todo cambia.”
Más allá del dominio de herramientas, ISDI defiende un modelo formativo centrado en competencias humanas: pensamiento crítico, criterio analítico, liderazgo, aprendizaje continuo y toma de decisiones en entornos complejos. “La transformación digital ya no es un reto tecnológico, sino de talento”, subraya la institución. La IA puede automatizar tareas, pero no sustituye el criterio humano. Por ello, la verdadera ventaja competitiva estará en quienes sepan aplicar la tecnología con sentido de negocio.











