Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, defendió, durante la presentación del 40 Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, que se celebrará en Santander entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, que el PERTE Chip ha supuesto un impulso para el ecosistema español de los semiconductores, aunque reconoció que el proyecto inicial era “muy ambicioso” y que los resultados obtenidos hasta ahora no responden a las expectativas que se generaron en torno a la construcción de una gran fábrica de chips en España.
En este sentido, Hortigüela también recordó que desde el inicio del PERTE Chip ya se advirtió de la enorme complejidad del proyecto, especialmente en un contexto europeo en el que los distintos países compiten por atraer inversiones estratégicas. Es más, en su opinión, uno de los principales obstáculos ha sido la fragmentación industria de Europa. “Nos cuesta ser una sola región. Cuando vemos que hay 17 países y cada uno quiere tener su propia fábrica de chips o su propio centro tecnológico, eso hace muy difícil desarrollar grandes proyectos comunes”.
Francisco Hortigüela añadió, a este respecto, que atraer una planta de fabricación de semiconductores como las que están impulsando grandes compañías internacionales sigue siendo un objetivo relevante, aunque insistió en que España ya cuenta con una posición destacada dentro de la cadena de valor del sector. El presidente de AMETIC destacó especialmente las capacidades nacionales en diseño de chips, electrónica y centros tecnológicos especializados, citando el crecimiento de polos tecnológicos como Málaga y el trabajo que realizan distintos centros de competencia repartidos por el país.
De esta forma, Hortigüela evitó calificar el programa como un fracaso. A su juicio, el balance debe medirse más allá de la construcción de una gran fábrica de semiconductores y valorar el impacto que ya han tenido las inversiones en infraestructuras, centros tecnológicos y empresas. “Lo importante son las inversiones en talento y en mercado”, explicó al tiempo que defendió que una parte importante de los fondos ha servido para fortalecer el ecosistema tecnológico español y apoyar a compañías que difícilmente habrían podido crecer sin este respaldo público. Asimismo, señaló que el PERTE Chip ha actuado como un elemento dinamizador para mejorar las capacidades existentes y reforzar la posición de España dentro del sector europeo de los semiconductores.
Ante el próximo fin de los fondos europeos Next Generation, Hortigüela subrayó que el reto pasa ahora por garantizar la continuidad de las inversiones. En este sentido, recordó que la Unión Europea ya trabaja en nuevos instrumentos financieros vinculados al futuro Fondo de Competitividad para el periodo 2028-2032 y defendió que España debe empezar desde ahora a preparar los proyectos que optarán a esos recursos. Para el presidente de AMETIC, la transformación digital tendrá un papel cada vez más relevante en ámbitos como la gestión energética, las infraestructuras críticas o la competitividad industrial, por lo que insistió en que el esfuerzo inversor no debe detenerse una vez finalice el ciclo de financiación europea actual.
Más allá del PERTE Chip, Hortigüela enmarcó el debate en el nuevo contexto internacional, marcado por una mayor competencia tecnológica y por la necesidad de que Europa reduzca su dependencia exterior. En su opinión, el escenario actual obliga a reforzar la autonomía industrial europea, aunque también abre oportunidades para países como España gracias a su capacidad tecnológica y al talento disponible. “Tenemos mucho talento y una economía muy potente”, afirmó, defendiendo que el país debe mantener una visión ambiciosa para consolidar una industria digital más fuerte y competitiva en los próximos años.










