Telefónica ha arrancado 2026 con unos resultados que refuerzan su hoja de ruta estratégica basada en el crecimiento moderado, la mejora de la rentabilidad, la disciplina financiera y la simplificación geográfica. El grupo presidido por Marc Murtra cerró el primer trimestre con un aumento de los ingresos y del EBITDA, una reducción significativa de la deuda y con avances en su proceso de desinversión en Hispanoamérica. Los resultados reflejan una compañía más centrada en sus mercados estratégicos, como España, Brasil, Alemania y Reino Unido, y menos expuesta a geografías con mayor volatilidad de divisas y regulatoria.
Los ingresos alcanzaron los 8.127 millones de euros entre enero y marzo, con un crecimiento del 0,8 % en términos orgánicos y del 0,4 % en términos corrientes. El avance estuvo impulsado principalmente por el negocio empresarial (B2B), que creció un 5,7 % gracias al desarrollo de los servicios digitales, la ciberseguridad, el cloud y las soluciones corporativas, mientras que el negocio residencial aumentó un 1,5 % apoyado en la menor fuga de clientes y en la mejora del ingreso medio por usuario. El EBITDA ajustado creció un 1,8 %, hasta los 2.836 millones de euros, y el flujo de caja operativo después de arrendamientos avanzó un 2,4 %.
Uno de los principales focos del trimestre fue la evolución de la deuda, con una reducción de cerca de 1.500 millones de euros hasta los 25.342 millones, lo que sitúa el ratio de apalancamiento en 2,72 veces EBITDA. La compañía mantiene la disciplina financiera como una de sus prioridades, junto a la salida progresiva de Hispanoamérica, tras el cierre de las operaciones de Colombia y Chile durante el trimestre y la venta del negocio en México anunciada en abril, pendiente de las autorizaciones regulatorias.
España gana tracción como uno de los principales motores del grupo, con un crecimiento del 2 % en ingresos y EBITDA en un entorno competitivo exigente, pero con mayor estabilidad comercial. Destaca la caída del churn hasta el 0,7 %, lo que supone el mínimo histórico de la operadora, así como el crecimiento del negocio IoT, con más de 25 millones de líneas conectadas, en un momento en el que la estrategia de priorizar el valor frente al volumen sigue ganando peso.
Brasil continúa siendo el principal motor de crecimiento fuera de Europa, con un aumento del 7,4 % en ingresos y del 8,7 % en EBITDA, por encima de la inflación, y una base total de 117,5 millones de accesos. La evolución de Vivo Total refleja la continuidad del modelo convergente en el mercado brasileño, en línea con la estrategia aplicada en España. En Alemania, el grupo sigue afectado por la migración de clientes de 1&1, aunque mantiene bajos niveles de abandono y una estrategia centrada en la rentabilidad, mientras que en Reino Unido VMO2 continúa con inversiones selectivas en red.
Pese a la mejora operativa, Telefónica cerró el trimestre con unas pérdidas netas de 411 millones de euros, condicionadas, según la compañía, por las minusvalías derivadas de las desinversiones en Chile, Colombia y México, mientras que el beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas se situó en 482 millones de euros. El grupo cerró marzo con casi 298 millones de accesos, 74,9 millones de unidades inmobiliarias cubiertas con fibra y una cobertura media de 5G del 81 % en sus mercados principales.











