El auge de la inteligencia artificial y la digitalización está transformando el panorama tecnológico español y consolidando al país como un hub estratégico de centros de datos en el sur de Europa. Ésta es una de las principales conclusiones del Informe anual 2025 del sector de Centros de Datos en España. Situación actual y perspectivas para 2030, presentado por SpainDC junto a Pb7 Research, que destaca que el sector podría generar hasta 7.300 millones de euros anuales de impacto en el PIB y superar los 16.000 empleos asociados hacia finales de la década. Además, se prevé que la inversión directa e indirecta alcance los 66.900 millones de euros si el mercado mantiene su ritmo actual.
El crecimiento ya se refleja en los datos: a cierre de 2025, la potencia IT instalada en centros de datos comerciales (colocation e hyperscale) alcanzó 439 MW, frente a los 355 MW de 2024, un incremento del 24 % en solo un año. Esta tendencia sugiere que, de continuar, la capacidad podría multiplicarse por seis en 2030, llegando a 2.537 MW, lo que posicionaría a España como un jugador clave frente a mercados tradicionales europeos como Frankfurt, Londres, Ámsterdam o París.
Según el informe, esta expansión responde a una transformación de fondo en el sector tecnológico. La digitalización de la economía, la adopción masiva de servicios cloud y, sobre todo, la inteligencia artificial, están impulsando la demanda de infraestructuras digitales de gran escala y alta densidad. La IA, en particular, eleva los requisitos de potencia, acelera la adopción de soluciones avanzadas de refrigeración y obliga a localizar los centros de datos en emplazamientos estratégicos con suministro eléctrico robusto y estable. “España no compite solo por atraer centros de datos; compite por inversión, productividad y relevancia estratégica en la nueva economía digital”, afirma Begoña Villacís, directora ejecutiva de SpainDC. “Consolidarnos como hub digital del sur de Europa refuerza nuestra capacidad para desplegar digitalización e inteligencia artificial desde infraestructura propia. Además, en un momento en que Europa necesita ganar escala y reducir dependencias tecnológicas, contar con capacidad digital instalada es también una cuestión de autonomía y soberanía digital”.
El informe identifica además a Madrid como el principal nodo nacional, con una proyección de hasta 612 MW de potencia IT instalada en 2030. Barcelona mantiene su rol como mercado metropolitano de referencia, mientras que Aragón y partes de la Comunidad Valenciana se consolidan como polos de desarrollo orientados a campus tecnológicos. Este patrón refleja que España no solo incrementa su capacidad interna, sino que está configurando un mapa digital competitivo a nivel europeo, capaz de atraer inversión estratégica y soportar nuevas aplicaciones industriales y empresariales.
Los expertos de SpainDC subrayan que el sector no se limita a generar cifras: los centros de datos son infraestructura crítica para la economía digital. Permiten almacenar, procesar y circular datos de forma segura, sostener servicios cloud, aplicaciones empresariales, plataformas digitales y desarrollos de IA, y refuerzan la capacidad del país para innovar y competir. Reconocer estos centros como infraestructura estratégica, agilizar el acceso a la red y simplificar los procedimientos de concesión son, según el estudio, medidas cruciales: el 74 % de los profesionales encuestados considera clave este reconocimiento, y el 77 % apunta a la agilización administrativa como factor decisivo para el desarrollo del sector.
El informe también anticipa que la inversión tecnológica no se concentrará únicamente en potencia, sino en sostenibilidad y eficiencia energética. La adopción de soluciones avanzadas de refrigeración, optimización de consumo eléctrico y diseño de infraestructuras resilientes es fundamental para responder a la creciente demanda de IA y cloud, garantizando la continuidad operativa y la competitividad del sector español frente a otros mercados europeos.
España, según el estudio, está dejando de ser solo un mercado nacional de centros de datos para convertirse en un hub digital estratégico, capaz de atraer inversiones, talento y proyectos de alto valor añadido. Para capitalizar esta oportunidad, Villacís insiste en que el acompañamiento regulatorio, la planificación y el impulso institucional serán determinantes. Solo así el país podrá consolidar su posición en la nueva economía digital y asegurar que la infraestructura tecnológica sirva como motor de crecimiento, innovación y soberanía digital.











