La inversión en infraestructuras para la inteligencia artificial está entrando en una fase de expansión estructural, impulsada por la creciente adopción de aplicaciones de IA generativa y la necesidad de soportar cargas de trabajo cada vez más complejas. Así lo destaca IDC, que subraya el papel central que desempeña la infraestructura TI en el desarrollo de nuevas plataformas y modelos de IA.
Según la consultora, el crecimiento del gasto está liderado principalmente por los hyperscalers y proveedores de nube, que amplían la capacidad de sus centros de datos y refuerzan las plataformas de accelerated computing necesarias para el entrenamiento e inferencia de modelos. El año 2025 marcó un punto de inflexión para el mercado: la inversión global en infraestructura de IA alcanzó los 334.000 millones de dólares y se espera que continúe creciendo rápidamente hasta superar los 900.000 millones en 2029.
En el mercado de infraestructuras de IA, los servidores siguen siendo el componente dominante, con las implementaciones en la nube en rápido crecimiento, lo que confirma la importancia de entornos escalables para apoyar la adopción de la IA en las organizaciones. En particular, los servidores basados en GPU se han convertido en un elemento clave para gestionar el procesamiento de modelos generativos.
A la par de esta expansión, las empresas deben enfrentarse a un contexto tecnológico cada vez más complejo, marcado por la regulación, la soberanía de los datos y nuevas dinámicas geopolíticas. IDC prevé que para 2028 el 60 % de las multinacionales desplegará sus arquitecturas de IA en múltiples “zonas soberanas”, lo que tendrá un impacto significativo en los costes de integración y en el diseño de las infraestructuras TI.
IDC asegura que, en este escenario, las organizaciones deberán replantear sus estrategias tecnológicas, apostando por arquitecturas híbridas, modelos federados y nuevas estrategias de sourcing que permitan equilibrar innovación, cumplimiento normativo y resiliencia de la cadena de suministro.










