La carrera por la inteligencia artificial avanza a mayor velocidad que la preparación de las organizaciones para gestionarla. Esta es una de las principales conclusiones del estudio de Kyndryl “People Readiness Report 2026”, elaborado a partir de las respuestas de 1.100 altos directivos empresariales y tecnológicos de ocho países., en el que se revela una creciente brecha entre las ambiciones de las empresas en materia de inteligencia artificial y su capacidad real para convertir esas inversiones en resultados tangibles. Aunque la adopción de la IA se acelera de forma significativa, la preparación de las plantillas, la transformación de los modelos operativos y la gobernanza continúan siendo los principales obstáculos para capturar todo su potencial.
Según el estudio, el 57 % de los líderes consultados afirma que la inteligencia artificial ya está integrada en procesos empresariales clave o implantada de forma generalizada en sus organizaciones, frente al 35 % registrado en 2025. Sin embargo, el avance en adopción no se traduce necesariamente en éxito: solo el 32 % de las organizaciones ha alcanzado al menos uno de sus dos principales objetivos relacionados con la IA y apenas el 11 % asegura haber cumplido ambos.
El informe identifica a un reducido grupo de organizaciones, denominadas “pioneras”, que representan el 9 % de la muestra analizada y que destacan por haber abordado la transformación de manera integral. Estas compañías han rediseñado funciones en torno a la IA, han desplegado estrategias de gestión del cambio para adaptar sus modelos operativos y han preparado activamente a sus empleados para trabajar en entornos impulsados por esta tecnología. Los resultados muestran que este enfoque genera ventajas competitivas claras. Las organizaciones pioneras tienen 1,5 veces más probabilidades de lograr crecimiento de ingresos vinculado a la IA y 1,6 veces más posibilidades de impulsar la innovación en productos y servicios.
La investigación también pone de manifiesto una preocupación creciente entre los líderes empresariales respecto a la capacidad de sus equipos para adaptarse a la velocidad del cambio tecnológico. Solo el 23 % considera que su plantilla está completamente preparada para trabajar con inteligencia artificial, seis puntos menos que el año anterior. Además, el 79 % cree que la evolución de la IA avanzará más rápido que la capacidad de adaptación de las personas, la gobernanza y los modelos operativos de sus organizaciones. La llegada de agentes de IA autónomos añade un nuevo factor de presión. El 81 % de las organizaciones prevé que estos sistemas tomarán decisiones de alto impacto durante el próximo año. No obstante, únicamente el 25 % declara confiar plenamente en herramientas de inteligencia artificial capaces de operar sin supervisión humana.
El estudio identifica tres ámbitos prioritarios para preparar a las organizaciones para un entorno de trabajo impulsado por la inteligencia artificial. El primero es el rediseño de los puestos de trabajo: el 61 % de las compañías ya ha transformado funciones existentes y el 24 % está creando nuevos roles especializados en la gestión de la IA. El segundo desafío es la escasez de talento y competencias. Más de la mitad de los directivos encuestados (52 %) reconoce que encontrar profesionales con las capacidades necesarias para ejecutar su estrategia de IA resulta cada vez más complejo. En respuesta, una de cada tres organizaciones ya ha implantado plenamente programas de formación orientados a mejorar la colaboración entre empleados y herramientas de inteligencia artificial. El tercer eje es la gobernanza. Un 33 % de las organizaciones dispone de políticas claras que delimitan las decisiones que puede adoptar la IA, mientras que el 27 % cuenta con mecanismos de registro y supervisión para todos sus sistemas. Según el informe, las empresas con modelos de gobernanza más sólidos registran mayores niveles de confianza interna y una mayor probabilidad de obtener resultados transformadores a partir de sus inversiones en inteligencia artificial.










