El Consejo de Ministros ha aprobado una contribución de 300 millones de euros a la Empresa Común Europea de Informática de Alto Rendimiento (EuroHPC), el organismo de la Unión Europea encargado de coordinar la red de supercomputación del continente y el desarrollo de infraestructura avanzada para inteligencia artificial.
La decisión se enmarca en la estrategia europea para desplegar las denominadas “gigafactorías de IA”, centros de datos de gran escala destinados al entrenamiento de modelos fundacionales. La Comisión Europea estima que este despliegue requerirá una movilización de recursos públicos y privados de hasta 20.000 millones de euros en distintas fases del programa.
EuroHPC gestiona actualmente una red de 8 superordenadores de referencia en Europa, entre ellos LUMI (Finlandia), Leonardo (Italia) o MareNostrum 5 (España), con capacidades que oscilan entre decenas y centenares de petaflops. Las actuales “AI Factories”, ya en despliegue, operan sobre estas infraestructuras y están orientadas principalmente a investigación aplicada. Sin embargo, distintos análisis del sector, como los de IDC o McKinsey, apuntan a un aumento acelerado de la demanda de cómputo, impulsado por el desarrollo de modelos de inteligencia artificial cada vez más complejos.
Europa parte con desventaja
Las futuras gigafactorías elevarían ese nivel al incorporar clusters con cientos de miles de aceleradores de IA, redes de alta velocidad y consumos energéticos de gran escala, según estimaciones del sector.
Europa concentra actualmente menos del 15 % de la capacidad mundial de centros de datos hyperscale, frente a alrededor del 45 % en Estados Unidos, de acuerdo con Synergy Research Group. En inversión en inteligencia artificial generativa, el diferencial también es significativo: en 2024, Estados Unidos superó los 80.000 millones de dólares, mientras que Europa no alcanzó los 15.000 millones, según datos de Dealroom y Atomico. Este desequilibrio ha llevado a la Comisión Europea a reforzar su estrategia de infraestructura digital para reducir la dependencia tecnológica en modelos fundacionales y servicios cloud avanzados.
España cuenta ya con dos “AI Factories” dentro del programa EuroHPC, en el Barcelona Supercomputing Center y el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA), además del superordenador MareNostrum 5, uno de los más potentes de Europa con picos de rendimiento de alrededor de 314 petaflops (FP64).
La inversión aprobada se suma a la participación de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que ha comprometido cerca de 720 millones de euros para un consorcio público-privado que aspira a albergar una gigafactoría. En conjunto, el proyecto podría movilizar alrededor de 5.000 millones de euros.
Distintos informes de consultoras como Boston Consulting Group o PwC estiman que la inteligencia artificial puede elevar la productividad entre un 10 % y un 20 % en sectores intensivos en datos, especialmente industria, salud y servicios profesionales. La inversión también refuerza la participación española en computación cuántica dentro del ecosistema EuroHPC, un área considerada estratégica por la UE para aplicaciones en optimización, simulación y criptografía avanzada.











