Málaga ha vuelto a consolidarse como uno de los principales centros europeos de debate tecnológico con la celebración de la décima edición de DES – Digital Enterprise Show, que cerró sus puertas tras reunir a 17.733 directivos y profesionales de todo el mundo en una cita marcada por la inteligencia artificial.
Durante tres días, la capital de la Costa del Sol se convirtió en el epicentro de la conversación sobre el futuro digital de empresas, Administraciones públicas e industrias. Más allá de las expectativas generadas por la IA, el congreso puso de manifiesto que el desafío ya no es descubrir qué puede hacer esta tecnología, sino cómo escalarla para generar valor real, mejorar la productividad y reforzar la competitividad.
La edición del décimo aniversario reunió a 637 expertos internacionales y más de 400 compañías tecnológicas, que presentaron más de 700 innovaciones en ámbitos como la automatización, la ciberseguridad, la analítica avanzada, la nube o los agentes de inteligencia artificial. El impacto económico para Málaga superó los 30 millones de euros, reforzando el papel de la ciudad como polo tecnológico del sur de Europa.
Entre las voces más destacadas figuraron Randi Zuckerberg, fundadora y CEO de Zuckerberg Media, y Yongdong Wang, vicepresidente corporativo de Microsoft. Ambos coincidieron en señalar que la siguiente fase de la transformación digital pasa por integrar la inteligencia artificial en los procesos de negocio de forma efectiva y medible. Junto a ellos participaron responsables de compañías como Google, Tencent Cloud, Airbus, Renault, Stellantis, BBVA o LinkedIn.
La edición del décimo aniversario reunió a 637 expertos internacionales y más de 400 compañías tecnológicas
Agentes de IA y soberanía digital
Uno de los grandes temas del congreso fue el desarrollo de los agentes de IA, sistemas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma y colaborar con las personas en procesos complejos. Su adopción plantea oportunidades para mejorar la eficiencia empresarial, pero también abre interrogantes relacionados con la gobernanza, la seguridad y la soberanía tecnológica.
Precisamente, la soberanía digital y el nuevo contexto geopolítico marcaron buena parte de los debates. Empresas y expertos analizaron cómo Europa puede reducir su dependencia tecnológica y construir infraestructuras digitales más resilientes en un escenario de creciente competencia global. La ciberseguridad también ocupó un lugar destacado ante el aumento de los riesgos asociados a la protección de datos y la continuidad operativa.
Entre las novedades de esta edición destacó el estreno de un foro dedicado a defensa y seguridad. Por primera vez, DES abordó de forma específica el impacto de tecnologías como los sistemas autónomos, los drones y la inteligencia artificial en el ámbito militar. Los expertos coincidieron en que los conflictos actuales están redefiniendo la seguridad, incorporando nuevas dimensiones como el ciberespacio, la desinformación y la protección de infraestructuras críticas.
Otro de los asuntos emergentes fue el papel del espacio como infraestructura estratégica. Representantes de la Agencia Espacial Europea y de distintos centros tecnológicos analizaron cómo los satélites se han convertido en piezas clave para las comunicaciones, la vigilancia y el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. La necesidad de reforzar la seguridad de los datos, avanzar en la sostenibilidad espacial y fomentar la cooperación internacional fueron algunas de las principales conclusiones de un congreso que confirmó la evolución del debate tecnológico desde la digitalización hacia la inteligencia artificial, la resiliencia y la soberanía tecnológica.











