La industria global de la inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa de desarrollo. Tras varios años centrados en la construcción de infraestructura, la expansión de centros de datos y el entrenamiento de grandes modelos, el mercado se dirige ahora hacia la adopción masiva de aplicaciones empresariales. Y, según IDC, China es uno de los países mejor situados para capitalizar esta transición.
La firma prevé que el gasto empresarial mundial en inteligencia artificial alcance los 940.000 millones de dólares en 2026 y supere los 2,1 billones en 2029. Sin embargo, más allá del crecimiento del mercado, IDC identifica una diferencia cada vez más evidente entre regiones; mientras muchas economías siguen enfocadas en desarrollar capacidad tecnológica, China está acelerando la integración de la IA en procesos productivos, operaciones corporativas y servicios digitales. «El sector global de la inteligencia artificial ha entrado en un superciclo», señala IDC, que sitúa al mercado en una segunda fase marcada por la expansión de aplicaciones empresariales, los agentes inteligentes y los servicios basados en IA.
Según IDC, la primera etapa del actual ciclo de la inteligencia artificial estuvo dominada por la carrera por la infraestructura, la potencia de cálculo, los modelos fundacionales y los centros de datos. La nueva fase tiene un objetivo diferente, transformar esas inversiones en productividad y crecimiento económico.
La consultora destaca que más del 60 % de las principales empresas chinas ya han incorporado herramientas de IA generativa en procesos críticos de negocio, una señal de que la tecnología está comenzando a abandonar el terreno experimental para convertirse en un componente operativo. IDC sostiene que el desafío ya no está únicamente en disponer de una mayor capacidad computacional, sino en convertir esa capacidad en resultados empresariales medibles.
Más del 60 % de las principales empresas chinas ya han incorporado herramientas de IA generativa en procesos críticos de negocio
La economía del token
Uno de los cambios más significativos identificados por la consultora es la aparición del token como nueva unidad de referencia para medir el rendimiento económico de la inteligencia artificial.
Si durante años la industria evaluó su progreso mediante indicadores técnicos como los FLOPS, ahora el coste y el valor generado por cada token procesado adquieren una importancia creciente. IDC considera que los agentes inteligentes serán los principales generadores de valor, mientras que los tokens se consolidarán como la base de los costes operativos. Las previsiones de la firma apuntan a una expansión acelerada del mercado chino de Model-as-a-Service (MaaS), impulsado por el creciente uso de modelos de IA bajo demanda por parte de empresas y organizaciones.
IDC también identifica la convergencia entre inteligencia artificial y robótica como una de las tendencias más relevantes de la próxima década. De esta forma, estima que China se convertirá en el mayor mercado mundial de robótica antes de 2029. El país ya lidera diversas categorías de fabricación y despliegue de robots, mientras que las inversiones en sistemas de inteligencia incorporada (robots capaces de interactuar y tomar decisiones en entornos físicos complejos) crecerán de forma exponencial durante los próximos cinco años.
Para IDC, esta evolución refleja una transformación más amplia. La IA está dejando de limitarse al ámbito digital para integrarse progresivamente en máquinas, procesos industriales y cadenas logísticas.
Otro de los cambios destacados por la firma es la creciente relevancia de la eficiencia energética en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. IDC sostiene que métricas como los FLOPS resultan cada vez menos útiles para medir la competitividad de una plataforma. En su lugar, cobra importancia el concepto de «tokens por vatio», que evalúa cuánta producción útil de IA puede generarse por unidad de energía consumida.
La consultora prevé que las tareas de inferencia representen más del 70 % de la demanda de computación inteligente en 2027, impulsando el crecimiento de infraestructuras distribuidas y sistemas optimizados para operar con menores costes energéticos.
China está impulsando una transición desde la exportación tradicional de productos tecnológicos hacia la exportación de capacidades digitales
De exportar productos a exportar ecosistemas
El estudio de IDC también vincula el desarrollo de la inteligencia artificial con la estrategia económica de largo plazo de China. La consultora considera que el país está impulsando una transición desde la exportación tradicional de productos tecnológicos hacia la exportación de capacidades digitales, plataformas y ecosistemas completos. Esta estrategia se apoya en la convergencia de inteligencia artificial, datos y computación como motores de crecimiento para los próximos años.
Las empresas capaces de construir plataformas nativas de IA, desarrollar ecosistemas de desarrolladores y ampliar casos de uso sectoriales estarán mejor posicionadas para capturar la siguiente ola de crecimiento.
Para IDC, el factor diferencial de China no reside únicamente en su capacidad tecnológica, sino en la velocidad con la que está desplegando aplicaciones reales de inteligencia artificial en sectores como la industria, la logística, los servicios o los dispositivos conectados. La consultora sostiene que la competencia global está entrando en una fase en la que el liderazgo dependerá menos de quién desarrolla los modelos más avanzados y más de quién consigue integrarlos con éxito en la economía real.











