La Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, ha formalizado, con la empresa tecnológica Diamond Foundry, una inversión de 752 millones de euros para fabricar en España componentes para microchips, a través de la creación de una sociedad conjunta, resultado de la colaboración público-privada entre la filial española de esta empresa estadounidense, la SETT e inversores privados.
Fruto de esta operación, que suma una inversión total de 2.350 millones de euros hasta 2029, y de la que la SETT participa en un 32 %, la compañía ha comenzado en Zaragoza los trabajos para poner en marcha una planta de acabado de obleas de diamante sintético como base para fabricación de semiconductores. Además, seguirá desarrollando sus operaciones en Trujillo (Cáceres), donde se producen los diamantes sintéticos que sirven de base para las obleas de los microchips.
La operación, autorizada por el Consejo de ministros a finales de 2025, prevé además la construcción de nuevas instalaciones en Trujillo, complementarias a la ya existentes, que reforzará la producción de los lingotes de diamante monocristalino, un material que presenta un enorme potencial en la microelectrónica. Además de la ampliación de las capacidades de fabricación en Trujillo, la nueva fábrica de Zaragoza se centrará en las actividades de corte de obleas, lapeado (alisado de alta precisión), pulido e inspección (revisión de la calidad de las obleas). Sería así el primer establecimiento de una “foundry” para semiconductores “SCD” en España. La actividad de ambos centros impulsará la creación de hasta 500 empleos directos en Trujillo y hasta 300 en la capital aragonesa. Asimismo, está previsto que los centros de Trujillo y Zaragoza abastezcan a grandes compañías del sector, cubriendo las necesidades de la industria de fabricación de chips o sectores como defensa y automoción, entre otros.
La operación también contribuye a fortalecer el liderazgo de España en la industria de los semiconductores y posicionarse como centro de desarrollo de tecnología, además de situar a Europa en cabeza del mercado integrador de la cadena de valor.











