La digitalización de procesos, la automatización y el uso creciente de datos e inteligencia artificial están transformando profundamente la forma en que trabajan las organizaciones. Estos cambios no solo afectan a la tecnología, sino también a la estructura de los equipos, a los modelos de liderazgo y a la gestión del talento. Eva Marcos Solomando, people head of transformation and operations en KPMG España, analizan cómo la transformación digital está redefiniendo los roles y las responsabilidades dentro de las empresas, qué oportunidades abre para mejorar la productividad y la toma de decisiones, y qué estrategias están demostrando ser más eficaces para impulsar el reskilling, atraer talento y situar a las personas en el centro de la evolución tecnológica.
La transformación digital y de procesos está cambiando la forma en que las organizaciones operan. Desde su experiencia, ¿cómo está impactando esto en los roles, responsabilidades y en la manera de trabajar de las personas?
La transformación digital nos permite automatizar tareas administrativas y repetitivas que permiten liberar tiempo para dedicar a tareas de mayor valor, como el análisis y la innovación. Esto hace que los roles evolucionen hacia funciones más estratégicas y menos operativas, hacia construir confianza, generar relaciones, estar cerca de clientes, tendencias, estrategia, etc.
Pero no solo la automatización, la disponibilidad de los datos también está cambiando la forma de gestionar, ayuda a la toma de decisiones, anticiparse a los resultados y actuar con agilidad pudiendo medir el impacto de esas decisiones, fomentando una cultura más analítica, orientada a dato y resultados.
La digitalización nos está ayudando también a romper silos, conectando departamentos y equipos multidisciplinares, con un mismo propósito, unir experiencia, tecnología y negocio, para revisar los procesos end-to-end y conseguir que sean más fluidos, flexibles y ágiles.
La automatización y la inteligencia artificial están redefiniendo tareas y flujos de trabajo. ¿Qué oportunidades y desafíos plantea esto para la productividad, la toma de decisiones y el rendimiento organizativo?
Como People nuestra prioridad es agilizar la respuesta al negocio y anticiparnos a sus necesidades, la automatización y la IA no solo son palancas que nos permiten gestionar procesos sino predecir qué es lo que necesitará el negocio y prepararnos para ello.
No solo nos ayuda a ser más eficientes y elevar nuestra actividad, nos ayuda también a construir una organización más atractiva para las nuevas generaciones, ofreciéndoles funciones con mayor contenido y propósito, reduciendo tareas que no aportan tanto valor y les limita el crecimiento.
Para ello, nos estamos apoyando en soluciones IA para escalar actividades como la gestión de grandes volúmenes de candidaturas, conocimientos de capacidades, formación y desarrollo de capacidades críticas a nivel masivo, comunicación constante con empleados para anticipar rotaciones y absentismos a través de planes y acciones relevantes enfocados.
“La digitalización nos permite automatizar tareas administrativas y repetitivas que permiten liberar tiempo para dedicar a tareas de mayor valor”
En este contexto, ¿qué peso tienen hoy el reskilling y el upskilling frente a la contratación externa como palancas para gestionar la transformación del talento y adaptarlo a nuevos procesos digitales?
En KPMG seguimos apostando por nuestro talento interno a través del reskilling y upskilling, pero para acelerar esta transición las nuevas incorporaciones son de nuevos perfiles especializados. No vienen a reemplazar a nadie, sino a complementar nuestras capacidades, actuar como aceleradores del aprendizaje y asegurar que seguimos siendo competitivos. La combinación del conocimiento interno con el expertise externo es lo que nos está ayudando con la transformación y a ser más competitivos. Ofrecemos formacion y certificación en el uso de IA para l@s más de 6.300 profesionales de KPMG en España para maximizar su empleabilidad y adecuación a la demanda de sus roles y las tendencias y necesidades del mercado laboral.
La captación de talento, y en particular de talento femenino en perfiles tecnológicos y de liderazgo, sigue siendo un reto. ¿Qué estrategias considera más efectivas para atraer y retener este talento esencial en un entorno digitalizado?
Verdaderamente es un reto. Particularmente en entornos de tecnología donde la disponibilidad de empleabilidad de mujeres es muy reducida.
Para ello, trabajamos el medio y largo plazo maximizando la identificación de talento y potencial femenino en la firma con las que trabajar su exposición, visibilidad, empoderamiento para acelerar su desarrollo profesional. Adicionalmente, desplegamos foros de discusión, comunidades, etc para compartir experiencias, necesidades y acometer actividades conjuntas. Eso nos ayuda a acomodar procesos o casuísticas que supongan freno a su crecimiento de forma corporativa y contundente: facilitar la reincorporación tras maternidades, crear entornos de seguridad que faciliten la conciliación y acomodo de dinámicas profesionales y personales, vigilar la equidad retributiva y de género para atajar desviaciones, etc.
En el corto, desplegamos procesos de mapeo de talento femenino en el mercado para reforzar nuestra estructura en áreas donde vivamos un déficit o dónde exista la necesidad latente.
Desde su experiencia, ¿cómo puede la digitalización mejorar la medición del desempeño, la motivación y el reconocimiento de los empleados, y cómo se equilibra esto con el bienestar y la salud laboral?
En KPMG estamos muy comprometidos con el bienestar de nuestros empleados. Al igual que tenemos herramientas que nos ayudan a medir el desempeño también tenemos herramientas de escucha activa de empleados que nos permite identificar qué factores están impactando en su bienestar emocional y su compromiso, acomodar nuestra propuesta de valor a los diferentes estados vitales y personales y anticipar potenciales eventualidades.
Los empleados con mayor compromiso son más productivos, por lo que consideramos que la digitalización es una palanca extraordinaria para profesionalizar esta medición para potenciar la motivación y el reconocimiento, y utilizar la información para mejorar la experiencia de nuestros empleados y no para sobrecargarlos.
“La formación te capacita pero la cultura cambia los comportamientos de forma natural”
Desde la perspectiva de KPMG, ¿cómo se puede medir el impacto de la transformación digital en la productividad, el compromiso y el bienestar de los empleados, así como en la experiencia de los clientes que asesoran?
Al automatizar tareas administrativas y repetitivas, liberamos tiempo y energía para que nuestros empleados puedan centrarse en aquello donde realmente generan impacto, y cuando una persona percibe que su trabajo importa más, que contribuye de forma directa al negocio y al cliente, aumenta su sentido de propósito. Ese propósito se convierte en un motor de motivación. De hecho, vemos una relación clara: los equipos que están más motivados y comprometidos son los que suelen alcanzar mayores niveles de productividad y desempeño. No porque hagan más tareas, sino porque hacen mejor aquello que realmente aporta valor.
Por tanto, la digitalización no debe entenderse únicamente como una iniciativa tecnológica, sino como una palanca para potenciar el talento, consolidar una cultura orientada al impacto y mejorar la experiencia tanto del empleado como del cliente.
Muchas organizaciones defienden un enfoque centrado en las personas. En la práctica, ¿qué buenas prácticas están demostrando ser efectivas para alinear tecnología, procesos y experiencia de los empleados, asegurando al mismo tiempo la seguridad y salud laboral?
Las organizaciones que aplicamos un enfoque centrado en las personas integramos la tecnología de forma estratégica para mejorar tanto la eficiencia como la experiencia del empleado. Las simplificando procesos antes de digitalizarlos, automatizando tareas administrativas para liberar tiempo hacia actividades de mayor valor, e implantando herramientas seguras y fáciles de usar que reduzcan la carga operativa.
A esto se suma un liderazgo preparado para gestionar el cambio, modelos de escucha activa que identifiquen factores que impactan en el bienestar laboral, y políticas sólidas de bienestar y salud laboral, como la desconexión digital y el acompañamiento en la adopción de nuevas tecnologías.
Cuando se alinea productividad, experiencia del empleado y bienestar laboral, se garantiza una transformación digital sostenible y con impacto real.
“La automatización y la IA no solo son palancas que nos permiten gestionar procesos sino predecir qué es lo que necesitará el negocio y prepararnos para ello”
El cambio cultural sigue siendo uno de los mayores desafíos en la transformación. ¿Qué papel juegan los directivos y los mandos intermedios para impulsar la adopción de nuevas tecnologías y procesos? ¿Cómo se puede fomentar una cultura de aprendizaje, adaptación continua y colaboración basada en datos?
Todos los profesionales de la firma ya disponemos de licencias de Microsoft 365 Copilot y, además, hemos lanzamos AI Boost, un programa formativo desarrollado junto a ThePower, que te permite ampliar nuestras capacidades digitales y obtener un certificado conjunto de ThePower y Microsoft. Está diseñado para ayudarnos a integrar la IA en nuestro día a día con confianza, seguridad y criterio profesional.
La formación te capacita, pero la cultura cambia los comportamientos de forma natural, por eso empezamos con nuestros líderes, porque la gente no adopta las nuevas formas de trabajar porque se lo expliquemos sino porque ven a su líder practicarla, priorizarla y reconocerla.
Mirando a medio plazo, ¿qué cambios estructurales, organizativos y tecnológicos cree que veremos como consecuencia de la digitalización de procesos y del uso creciente de datos e inteligencia artificial? ¿Cómo deberían prepararse las empresas para aprovechar estas oportunidades de forma sostenible?
A medio plazo, con la digitalización y la inteligencia artificial pasaremos de estructuras rígidas y jerárquicas a modelos más flexibles, colaborativos y conectados, donde los datos fluyan con naturalidad y las decisiones se tomen con mayor anticipación, claridad y sentido de propósito.
La tecnología nos permitirá liberar talento, no sustituirlo. Al automatizar tareas rutinarias, emergerán roles centrados en la creatividad, el análisis, el acompañamiento y la aportación de valor real. Veremos equipos capaces de aprender más rápido, adaptarse mejor y enfocar su energía en lo que realmente importa: crear impacto en el negocio y en los clientes.
Pero esta evolución solo será sostenible si situamos a las personas en el centro. Las empresas que aprovechen de verdad estas oportunidades serán aquellas que preparen a su gente para crecer con la tecnología, que apuesten por el reskilling continuo, por el liderazgo humano y por culturas donde el bienestar, la ética profesional y del dato, y la seguridad laboral formen parte de la propia transformación.










