El Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial sitúa la confrontación geoeconómica como la mayor amenaza para la estabilidad global para este año, seguido por el conflicto entre Estados, el clima extremo, la polarización social y la desinformación, configurando un escenario marcado por tensiones crecientes y una capacidad de respuesta internacional cada vez más comprometida.
La percepción de líderes y expertos consultados revela un nivel de preocupación en ascenso. La mitad anticipa un mundo “turbulento o tormentoso” en los próximos dos años, lo que supone un aumento de 14 puntos respecto al año anterior. Otro 40 % prevé un panorama inestable y apenas un 10 % vislumbra estabilidad o tranquilidad. A largo plazo, el sentimiento es todavía más pesimista: el 57 % espera un mundo turbulento dentro de diez años, y solo un 1% cree posible un periodo de calma.
En el plano tecnológico y social, la desinformación es el segundo riesgo más probable a dos años, mientras que la ciberinseguridad ocupa el sexto lugar. Los posibles efectos adversos de la inteligencia artificial muestran una escalada significativa: pasan del puesto 30 al 5 en el horizonte de diez años, reflejando inquietudes relacionadas con el empleo, la cohesión social y la seguridad.
En el ámbito geopolítico, el 68 % de quienes participaron en la encuesta prevé un “orden multipolar o fragmentado” a diez años vista. La confrontación geoeconómica, además de encabezar la lista de amenazas en 2026, pasa a ser considerada el riesgo más severo en los próximos dos años, ascendiendo ocho posiciones respecto al informe anterior. Su impacto se proyecta sobre las cadenas de suministro, la estabilidad económica global y la capacidad de cooperación internacional.
Los riesgos económicos también registran un fuerte ascenso: la recesión y la inflación escalan ocho posiciones cada una, situándose en los puestos 11 y 21 respectivamente. A ello se suma el temor al estallido de burbujas de activos, que sube siete posiciones y alcanza el puesto 18. Las tensiones geoeconómicas y las preocupaciones por la deuda podrían abrir una etapa de nueva volatilidad.
La polarización social figura entre los riesgos más destacados, ocupando el cuarto puesto en 2026 y el tercero en 2028. La desigualdad, por su parte, se mantiene en el séptimo lugar a dos y diez años, y vuelve a ser el riesgo más interconectado, seguido de la recesión económica. Esta interconexión se relaciona con el estancamiento de la movilidad social y las tensiones por el coste de vida.
En contraste, los riesgos ambientales descienden temporalmente en la clasificación a dos años a causa de las urgencias inmediatas, aunque siguen siendo los más graves en el horizonte de una década. El clima extremo baja del segundo al cuarto lugar, la contaminación del sexto al noveno, y tanto la pérdida de biodiversidad como los cambios críticos en los sistemas de la Tierra retroceden varias posiciones. Aun así, tres cuartas partes de los encuestados anticipan un futuro ambiental turbulento o tormentoso, más que en cualquier otra categoría.











