La modernización de los entornos tecnológicos se consolida como uno de los principales desafíos para las organizaciones, que buscan garantizar la continuidad del negocio y preservar su competitividad en un contexto de creciente complejidad operativa. Sectores como telecomunicaciones, retail y servicios financieros están experimentando un aumento de las interrupciones y de los riesgos técnicos, lo que está acelerando sus planes de transformación.
Más allá de la adopción de nuevas tecnologías, la prioridad para 2026 será proteger las operaciones críticas y asegurar su estabilidad a largo plazo. El foco se desplaza claramente de la experimentación hacia la ejecución: las compañías necesitan pasar de proyectos piloto a entornos productivos que aporten valor real al negocio. Así lo pone de manifiesto el Kyndryl Readiness Report 2025, que anticipa las principales líneas de acción que marcarán el próximo año, con la inteligencia artificial, la modernización del core tecnológico y las estrategias de nube como pilares de la resiliencia empresarial.
En este contexto, uno de los fenómenos con mayor proyección hacia 2026 es el auge de las superapps, plataformas que integran múltiples servicios digitales —como pagos, comercio electrónico, mensajería o servicios financieros— en un único entorno. Estas soluciones están ganando especial relevancia en los sectores de telecomunicaciones y retail, donde se perfilan como una palanca clave para el crecimiento, la fidelización y la generación de nuevos modelos de negocio.
A pesar de su mayor grado de madurez tecnológica, el sector de las telecomunicaciones seguirá afrontando en 2026 importantes desafíos en materia de estabilidad operativa. El 88% de los operadores sufrió interrupciones graves en el último año, una situación que obliga a reforzar la resiliencia de las infraestructuras.
La apuesta por la innovación continuará intensificándose: la inversión en inteligencia artificial creció un 41 %, el mayor aumento entre las industrias analizadas. Sin embargo, el reto de la escalabilidad persiste, ya que el 71 % de las compañías todavía no consigue trasladar sus proyectos piloto a entornos productivos, un obstáculo clave de cara a los objetivos de 2026.
Tras varios años de expansión digital acelerada, el sector retail se encamina hacia 2026 en una etapa centrada en la optimización de procesos, la simplificación tecnológica y la integración de sistemas. Aunque es uno de los sectores menos impactados por interrupciones operativas, la transformación sigue siendo prioritaria.
El 89% de los líderes del sector considera que la inteligencia artificial transformará de forma profunda los roles laborales en los próximos 12 meses, una tendencia que se consolidará en 2026. Las principales prioridades de adopción de IA se concentran en ciberseguridad, operaciones, aplicaciones empresariales y experiencia de cliente, con el objetivo de mejorar la eficiencia sin comprometer la agilidad.
En un entorno altamente regulado, la banca y los servicios financieros avanzan hacia una adopción más decidida de tecnologías avanzadas, aunque condicionada por la complejidad de los sistemas legacy. De cara a 2026, el equilibrio entre innovación y estabilidad será clave.
El 77 % de las entidades registró interrupciones operativas graves en el último año y la inversión en migración a la nube aumentó un 31 %. A pesar de ello, más del 60% de las organizaciones sigue encontrando dificultades para escalar sus proyectos piloto, principalmente por la complejidad operativa y la dependencia de infraestructuras heredadas.
En conjunto, las tendencias apuntan a que 2026 será un año decisivo en el que la resiliencia tecnológica dejará de ser un concepto aspiracional para convertirse en un requisito.











