El consejo de administración de Telefónica ha aprobado una reorganización de Telefónica España que elimina parte de las capas de gestión, integra las áreas de soporte en la estructura corporativa y concentra el negocio en tres grandes unidades. El objetivo que persigue la compañía es que las decisiones se tomen más rápido y, sobre todo, que las capacidades desarrolladas en España puedan convertirse en motores de crecimiento también fuera del mercado doméstico.
El cambio afecta a la forma en que se gestiona el negocio más que a su perímetro. Telefónica no modifica las sociedades jurídicas ni su modelo de información financiera al mercado, pero sí altera de manera significativa el reparto de responsabilidades. Finanzas y Control, Estrategia, Personas, Jurídico, Seguridad y Auditoría pasan a integrarse en las correspondientes áreas corporativas, bajo el ámbito directo Marc Murtra, presidente ejecutivo. La compañía pretende con ello acabar con funciones duplicadas entre la organización española y el grupo y liberar recursos para el negocio y la tecnología, áreas que considera directamente vinculadas al crecimiento.
La nueva Telefónica España quedará así organizada alrededor de tres negocios con mayor autonomía. B2B España concentrará toda la actividad con empresas y administraciones públicas; B2C España reunirá el negocio residencial; y Mayorista España mantendrá la relación con otros operadores. La idea es que cada una de estas áreas tenga una responsabilidad más clara sobre sus resultados y pueda desarrollar su propia agenda de crecimiento, mientras una estructura tecnológica común se encarga de las redes, los sistemas y las operaciones.
No se trata únicamente de una reorganización administrativa. En el fondo, Telefónica está intentando cambiar el papel que juega España dentro del grupo. El mercado español seguirá siendo una de sus principales fuentes de ingresos, pero la dirección quiere que sea también un lugar desde el que exportar tecnología y nuevos negocios al resto de Europa.
Empresas y tecnología como motores de expansión
B2B España será una de las piezas centrales de esa estrategia. Borja Ochoa estará al frente de la unidad, además de mantener la presidencia no ejecutiva de Telefónica España, y Telefónica Tech quedará integrada completamente en ella, aunque Sofía Collado seguirá dirigiendo la compañía. Bajo el nuevo esquema se agruparán negocios de ciberseguridad, cloud, datos e inteligencia artificial, IoT y soluciones para defensa y seguridad, con la intención de que los servicios desarrollados en España puedan escalarse a otros mercados europeos.
La nueva Telefónica España quedará así organizada alrededor de tres negocios con mayor autonomía
La apuesta llega además en un momento en el que el negocio empresarial está ganando peso en las cuentas de Telefónica. Los servicios digitales de Empresas crecen a doble dígito y ya representan más de la mitad de la facturación del segmento. La reorganización busca precisamente aprovechar esa evolución y convertir el área B2B en algo más que un negocio nacional. El objetivo es que sea una plataforma desde la que Telefónica pueda desarrollar y comercializar capacidades digitales en otros países.
El mismo planteamiento, aunque con un alcance diferente, se aplicará al negocio residencial. B2C España, que estará dirigido por Óscar Candiles, reunirá conectividad, televisión, dispositivos y hardware y los contenidos de Movistar Plus. Pero la compañía quiere que el negocio del hogar deje de depender exclusivamente de la evolución de las telecomunicaciones tradicionales. Alarmas, dispositivos conectados, distribución internacional de contenidos o servicios como Travel e-SIM forman parte de los negocios que Telefónica identifica como oportunidades para crecer más allá de su actividad convencional.
Ese cambio de orientación explica también el peso que adquiere la tecnología en el nuevo organigrama. CTIO España, bajo la dirección de Sergio Sánchez, funcionará como una estructura transversal para las tres unidades de negocio y tendrá a su cargo redes, sistemas y operaciones. Su misión no será únicamente prestar servicio a las nuevas divisiones, sino simplificar procesos mediante automatización e inteligencia artificial. Tanto Candiles como Sánchez entrarán, además, en el Comité Ejecutivo de Telefónica, una señal del peso que la dirección quiere dar a estas funciones.
Los responsables de las tres unidades, junto con CTIO y los negocios de Alemania, Brasil y Reino Unido, dependerán directamente del consejero delegado, Emilio Gayo. La estructura concentra así en torno a la dirección ejecutiva buena parte de las áreas que determinan el crecimiento y deja las funciones de soporte en la organización corporativa.
España como activo estratégico
La reorganización llega en un momento en el que Telefónica España está creciendo, aunque a ritmos todavía moderados. En el primer semestre del año, los ingresos alcanzaron los 6.513 millones de euros, un 2,5 % más que un año antes, mientras que el EBITDA ajustado se situó en 2.301 millones, un 2,1 % por encima del registrado en el mismo periodo de 2025. El segundo trimestre mostró una aceleración: los ingresos crecieron un 2,9 % y el EBITDA un 2,3 %.
La compañía también mantiene una base de clientes elevada, con más de 16 millones de líneas móviles de contrato, y una tasa de bajas del 0,7 %. Son cifras que ayudan a entender por qué la reorganización no responde a un repliegue del negocio español, sino al intento de extraer más crecimiento de una estructura que Telefónica considera demasiado compleja.
La reorganización se integra en Transform & Grow, el proceso con el que Telefónica está tratando de transformar el grupo y preparar su crecimiento hasta 2030
En esa misma lógica se encuadra la desaparición del consejo de administración de Movistar Plus. Javier de Paz dejará su presidencia no ejecutiva y asumirá nuevas funciones relacionadas con el desarrollo y la continuidad de negocio en Europa, además de mantener su responsabilidad como director adjunto al presidente en infraestructuras, activos inmobiliarios y RSC. Es otro movimiento destinado a reducir estructuras intermedias y concentrar responsabilidades.
La dirección de Marc Murtra está vinculando además esta reorganización con una ambición que va más allá de las cuentas de Telefónica España. La compañía quiere utilizar las capacidades tecnológicas y comerciales que desarrolla en el país para ganar escala en Europa, especialmente en ámbitos como la ciberseguridad, la nube, la inteligencia artificial y las soluciones para defensa. En ese sentido, España pasa a desempeñar un doble papel. Por un lado, el mercado principal para el grupo; y, por el otro, la plataforma desde la que desarrollar negocios con vocación internacional.
La estrategia conecta con la apuesta de Telefónica por la autonomía tecnológica europea. La compañía pretende reforzar sus capacidades propias en un momento en el que la tecnología se ha convertido también en una cuestión estratégica para los gobiernos y las grandes empresas. El negocio de defensa y seguridad, incorporado explícitamente entre las áreas que B2B quiere escalar, es una de las expresiones más claras de ese cambio de orientación.











