La experiencia en el lugar de trabajo ha ganado peso en las organizaciones, pero su gestión continúa marcada por la falta de coordinación entre las áreas implicadas. Así se pone de manifiesto en el estudio The Workplace Equation, realizado por Logitech entre 1.700 directivos y responsables de 11 países. Del mismo se desprende que uno de los principales problemas aparece en la fase de diseño de los espacios, ya que solo el 24 % de las organizaciones implica a los equipos de TI y AV antes de comenzar a planificarlos. Algo que hace que la tecnología deba adaptarse en muchos casos a espacios ya definidos, obligando a llevar a cabo cambios posteriores.
Esta falta de planificación también tiene un impacto directo en la productividad. Los problemas técnicos durante las reuniones, como los fallos de audio o de conexión, suponen una pérdida media de 12,2 minutos de productividad por persona. Además, el 30 % de los encuestados asegura perder 16 minutos o más durante una sola interrupción.
A la falta de coordinación tecnológica se suma una fragmentación de responsabilidades. El 81 % de los responsables de recursos humanos considera que su departamento es la principal autoridad sobre la experiencia en el lugar de trabajo. Sin embargo, los responsables de TI/AV y de Inmobiliario también atribuyen ese papel a sus propias áreas.
El estudio refleja además una importante dificultad para demostrar el valor de las inversiones. Aunque el 87 % de los encuestados relaciona una buena experiencia laboral con una mayor productividad y mejores resultados, solo el 58 % considera que dispone de datos suficientes para justificar las inversiones en este ámbito y en tecnología. De hecho, sólo el 27 % considera la experiencia en el lugar de trabajo una estrategia empresarial fundamental.
Para las compañías el impacto puede ser significativo. La suma del tiempo perdido por las incidencias tecnológicas y del coste de adaptar los espacios a nuevas tecnologías puede traducirse en millones de dólares en pérdidas, especialmente en las organizaciones de mayor tamaño.
Logitech plantea como respuesta una mayor colaboración desde las primeras fases de planificación. Entre sus recomendaciones están implicar desde el principio a TI, Recursos Humanos e Inmobiliario, establecer métricas comunes, medir el impacto de las incidencias tecnológicas y diseñar los espacios atendiendo a las necesidades y objetivos de trabajo, y no únicamente a los niveles de asistencia. La compañía también apuesta por utilizar los datos sobre la experiencia de los empleados para valorar el impacto real de las inversiones y adaptar tanto los espacios como la tecnología a las necesidades de cada organización.











