La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales factores de transformación del sector de la ciberseguridad, pero también en una nueva fuente de riesgos que obliga a las compañías a reforzar sus mecanismos de control y gobierno. Así lo recoge Check Point Software en su Informe de Sostenibilidad y Gobierno Corporativo (ESG) 2025, en el que sitúa la relación entre IA y ciberseguridad como uno de los grandes retos para los próximos años.
La compañía señala que la expansión de la inteligencia artificial está modificando tanto las capacidades defensivas como las amenazas a las que se enfrentan las organizaciones. En este escenario, defiende la necesidad de combinar el desarrollo tecnológico con medidas de supervisión, protección de datos y criterios de uso responsable.
“La intersección entre la IA y la ciberseguridad definirá la próxima década de riesgo digital”, afirma Nadav Zafrir, CEO de Check Point Software, quien sostiene que la compañía pretende situarse en esta transición apoyándose en su experiencia acumulada durante más de tres décadas en el ámbito de la seguridad informática.
El informe destaca el papel de su plataforma ThreatCloud AI, que, según los datos de la compañía, previene 4.600 millones de ciberataques al año. Check Point también señala la obtención de las autorizaciones FedRAMP y GovRAMP en Estados Unidos, que permiten prestar servicios a organismos públicos federales, estatales y locales.
Durante 2025, la compañía reforzó su estrategia alrededor de la inteligencia artificial mediante la ampliación de sus capacidades tecnológicas y nuevas integraciones orientadas a la gestión de riesgos asociados al uso de esta tecnología. Entre ellas, destaca la incorporación a iniciativas relacionadas con el acceso seguro a la IA y el desarrollo de herramientas para analizar el uso que hacen los empleados de estas aplicaciones dentro de las organizaciones.
El informe también recoge los avances de la compañía en materia medioambiental. Check Point ha realizado por primera vez una divulgación pública de sus emisiones de Alcance 3, vinculadas a su cadena de valor, dentro de su análisis de riesgos climáticos basado en el marco TCFD.
Además, la empresa asegura haber reducido un 31 % interanual la intensidad de sus emisiones de Alcance 1 y Alcance 2, mientras que el 83 % del consumo eléctrico de sus oficinas bajo control operativo procede ya de fuentes renovables.
En el ámbito social, Check Point señala que ha formado a 796.468 personas en ciberseguridad desde 2022, dentro de su objetivo de alcanzar un millón de personas capacitadas para 2028. La compañía cuenta actualmente con 7.179 empleados en todo el mundo, de los que el 65 % desempeñan funciones técnicas, y registra una media de 74 horas de formación por empleado.
La multinacional también destaca el aumento de sus programas de apoyo a organizaciones sociales, con un incremento del 49 % en sus donaciones corporativas desde 2022, beneficiando a cerca de 200 entidades sin ánimo de lucro.
En materia de gobierno corporativo, Check Point señala que su consejo de administración cuenta con un 78 % de miembros independientes y que todos sus comités reguladores tienen una composición íntegramente independiente. La compañía asegura además que sus empleados han completado la formación interna en ética corporativa y que sus políticas de uso responsable de IA se aplican tanto a sus productos como a sus procesos internos.
El informe concluye que la evolución de la inteligencia artificial obliga a las empresas a abordar la seguridad tecnológica junto con criterios de responsabilidad y transparencia, en un momento en el que la IA está modificando tanto la forma de proteger los sistemas como la manera en que se desarrollan nuevas amenazas.











