La geopolítica se ha convertido en una variable empresarial de primer nivel. El avance hacia un escenario internacional más fragmentado, con mayores tensiones comerciales, políticas proteccionistas y una creciente competencia por la tecnología y por las materias primas, está llevando a las compañías españolas a revisar sus planes de crecimiento y sus decisiones de inversión.
Según el informe Perspectivas 2026 de KPMG, el 44 % de las empresas ha redefinido sus estrategias de crecimiento o está en proceso de hacerlo como consecuencia del actual contexto geopolítico, mientras que otro 36 % todavía está analizando posibles cambios. La revisión afecta especialmente a la expansión internacional, las inversiones, los proyectos de innovación tecnológica y las alianzas estratégicas, áreas cada vez más condicionadas por la evolución de las cadenas de valor globales.
Ante este escenario, la rentabilidad se ha convertido en una de las principales prioridades de los equipos directivos. Las compañías buscan proteger márgenes y mejorar su eficiencia en un entorno marcado por la incertidumbre y el aumento de costes. “Las empresas necesitan estabilidad y seguridad jurídica para seguir invirtiendo, seguir creciendo, seguir creando empleo”, afirma Juanjo Cano, presidente de KPMG en España, quien destaca que la mejora de la rentabilidad se ha situado en el centro de la agenda empresarial.
Para Antonio Garamendi, presidente de CEOE, la respuesta pasa por mantener la capacidad de adaptación y aprovechar las oportunidades que surjan en el nuevo escenario global. “Lo importante es que las empresas estén preparadas para realmente ganar los espacios en los cuales están llamados a entrar en el mercado mundial”.
La tecnología aparece como uno de los principales vectores de competitividad. La inteligencia artificial se consolida como una prioridad de inversión para las compañías, especialmente para mejorar la eficiencia operativa, automatizar procesos e impulsar la innovación. Sin embargo, su adopción todavía se enfrenta a retos internos como la falta de capacidades y la resistencia al cambio. “El que no está ya trabajando en inteligencia artificial es que realmente se le ha pasado el arroz”, afirma Garamendi, que situa la IA junto a la ciberseguridad como una de las grandes transformaciones empresariales del momento.
La expansión de la inteligencia artificial también está elevando la importancia de la ciberseguridad dentro de las estrategias corporativas. La protección de datos, sistemas e infraestructuras digitales gana peso en los mapas de riesgo, especialmente en sectores intensivos en tecnología y datos. “La inteligencia artificial es una prioridad estratégica, es una prioridad de inversión, pero a la vez es un gran desafío”, apunta Cano, que insiste en que su adopción debe responder a una estrategia de negocio y estar acompañada de talento.
El informe refleja además un escenario económico de cautela. Aunque el 43 % de los empresarios y directivos considera buena la situación actual de la economía española y más de la mitad prevé estabilidad durante los próximos 12 meses, persisten riesgos relacionados con la competitividad, la regulación y el entorno internacional.
Así las cosas, las compañías afrontan una etapa en la que crecer exigirá combinar eficiencia, innovación y capacidad de adaptación. La inteligencia artificial, la ciberseguridad y el desarrollo del talento se convierten así en elementos decisivos para competir en un entorno empresarial cada vez más complejo.











