Los trabajadores industriales dedican el 41 % de su tiempo a tareas manuales y repetitivas, una situación que está limitando la capacidad de las organizaciones para abordar nuevos proyectos. Es una de las conclusiones de un estudio realizado por IFS junto con The Futurum. El informe analiza cómo las compañías están afrontando las limitaciones de capacidad de sus plantillas y el papel que empiezan a desempeñar los trabajadores digitales impulsados por inteligencia artificial.
El impacto de esta falta de capacidad ya se refleja en las decisiones empresariales. Según el estudio, el 77 % de los responsables consultados ha retrasado o evitado alguna iniciativa estratégica porque sus equipos no disponían de recursos suficientes para llevarla a cabo. A esta situación se suma el relevo generacional en determinados perfiles industriales, con la jubilación progresiva de ingenieros y operarios experimentados en fábricas, empresas de servicios públicos y cadenas de suministro.
La respuesta pasa cada vez más por la automatización. El 66 % de las organizaciones consultadas prevé invertir en trabajadores digitales durante los próximos 12 meses. Sin embargo, el estudio también muestra que la adopción de sistemas capaces de operar de forma autónoma todavía genera cautela. Solo el 5,7 % de los encuestados confía plenamente en que la IA pueda actuar de manera totalmente autónoma y apenas el 10 % de las empresas utiliza actualmente una IA mayoritariamente autónoma.
Los datos apuntan así hacia un modelo en el que la inteligencia artificial no sustituye por completo la intervención humana. La idea es que los trabajadores digitales se ocupen de tareas concretas y de gran volumen, mientras las personas mantienen el control sobre las decisiones que requieren experiencia, supervisión o criterio. Para las organizaciones industriales, este planteamiento permite abordar la automatización de forma más gradual y mantener puntos de revisión en procesos donde un error puede tener consecuencias operativas.
El estudio también recoge ejemplos de esta transición desde la experimentación hacia aplicaciones concretas. IFS señala que sus clientes Kitron Group y KLN Family Brands ya utilizan trabajadores digitales en procesos relacionados con el aprovisionamiento y el ciclo de pedido a pago, con ahorros de tiempo en determinados flujos de trabajo. En el caso de Kitron Group, la compañía prevé desplegar estos sistemas en sus 13 centros antes de finalizar 2026, manteniendo los controles y procesos de aprobación existentes.
La velocidad de implantación aparece como otro de los aspectos analizados. Ependion desplegó su trabajador digital Supply Order Manager en diez semanas, mientras que Kitron Group prevé completar la implantación en sus 13 plantas en menos de siete meses. Son ejemplos que ilustran cómo estas tecnologías están pasando de las pruebas iniciales a procesos concretos dentro de las operaciones industriales.
El estudio sitúa la falta de capacidad como un problema que afecta a distintas áreas de la industria. Los retrasos en un pedido, un programa de mantenimiento o una entrega pueden acabar repercutiendo en la producción, el servicio o la utilización de los equipos. En este contexto, la automatización de tareas repetitivas aparece como una vía para liberar tiempo de los equipos y destinarlo a actividades que requieren intervención humana.
La adopción, sin embargo, no avanza al mismo ritmo en todos los sectores ni implica necesariamente una automatización completa. Los resultados de la encuesta muestran una combinación de interés creciente por los trabajadores digitales y cautela ante sistemas completamente autónomos. Para las organizaciones industriales, el reto parece estar en encontrar qué procesos pueden automatizarse, hasta dónde debe llegar esa autonomía y qué controles deben mantenerse para que la tecnología pueda integrarse en las operaciones sin perder supervisión humana.











