Los envíos mundiales de tabletas descendieron hasta los 33,6 millones de unidades en el segundo trimestre de 2026, lo que supone una caída del 5,2 % respecto al trimestre anterior y del 12,3 % frente al mismo periodo de 2025, según los últimos datos de IDC. Se trata del mayor retroceso interanual registrado por la categoría en el actual ciclo.
El principal responsable es el encarecimiento de la memoria. La creciente demanda de DRAM y NAND para infraestructuras de inteligencia artificial está desplazando capacidad de producción destinada a dispositivos de consumo y ha terminado por repercutir directamente en el precio de las tabletas.
El impacto se ha trasladado con rapidez al consumidor. Samsung incrementó en abril entre 40 y 280 dólares los precios de buena parte de su gama Galaxy Tab. Lenovo aplicó aumentos de entre 30 y 70 dólares en modelos como Tab One, Tab Plus y Yoga Tab. En junio, Apple elevó globalmente los precios de toda la gama iPad, con incrementos superiores al 20 % en varios modelos y atribuidos explícitamente al coste de la memoria.
La reacción de la demanda no se hizo esperar. Los envíos destinados al consumidor cayeron un 13,5 % interanual, mientras que el mercado comercial retrocedió un 5,9 %. Las empresas y centros educativos, protegidos en mayor medida por ciclos de renovación plurianuales, han podido absorber mejor la subida de precios.
Estados Unidos sufrió el peor resultado entre las grandes regiones, con un desplome del 31,6 % interanual, aunque los envíos crecieron un 7,1 % respecto al trimestre anterior desde una base especialmente baja.
El mercado estadounidense afronta además una combinación especialmente complicada de costes de memoria y aranceles. Amazon también está reduciendo su actividad en el negocio de tabletas ante el aumento de los costes. En este contexto, fabricantes como Samsung y Lenovo podrían contar con una ventaja gracias a su producción fuera de China.
El problema va más allá de la memoria
Para IDC, sin embargo, la cuestión de fondo no es únicamente la actual escasez de componentes. Las tabletas llevan años compitiendo por mantener su relevancia en un mercado que está cambiando rápidamente alrededor de la inteligencia artificial.
Los PC con capacidades de IA están ocupando parte del espacio de productividad que las tabletas intentaron conquistar durante la última década. Al mismo tiempo, los teléfonos son cada vez más grandes y los dispositivos plegables están ganando terreno en navegación y consumo multimedia.
A esto se suma la presión de los mini-PC y los portátiles económicos en el segmento inferior a 200 dólares. Los plegables, aunque todavía representan una pequeña fracción del mercado en unidades, empiezan además a ejercer presión sobre las tabletas de entre 8 y 10 pulgadas.
Una eventual normalización del suministro de memoria puede aliviar los precios, pero no resolverá por sí sola el problema de posicionamiento de la categoría.
Los datos también muestran dónde puede estar el futuro del mercado. Las tabletas tradicionales, o slates, registraron un descenso interanual del 19,8 %, especialmente concentrado en la gama baja, donde las subidas de precio tienen mayor impacto.
En cambio, las tabletas desmontables cayeron solo un 6,1 %. Su mayor exposición a compradores profesionales y usuarios interesados en productividad las hace menos sensibles al precio. La evolución apunta así hacia un mercado en el que las tabletas se parecen cada vez más a un PC portátil.
Lenovo destaca entre los grandes fabricantes
Lenovo fue el gran protagonista del trimestre, con un crecimiento de los envíos del 26,2 % interanual, el mejor resultado entre los principales fabricantes. Su apuesta por dispositivos orientados a productividad parece haberle permitido sortear mejor la contracción. Huawei también creció un 9,1 %, mientras que OPPO avanzó un 10,5 %.
Los mercados emergentes ofrecieron asimismo cierto alivio. Mientras Estados Unidos y Europa Occidental registraron fuertes descensos (del 13,3 % en esta última), Asia-Pacífico excepto Japón y China (APeJC) creció un 2,6 %, Oriente Medio y África avanzaron un 0,7 % y Japón aumentó sus envíos un 5,8 %.
La crisis también está acelerando la concentración del sector. Los cinco principales fabricantes (Apple, Samsung, Lenovo, Huawei y Xiaomi) controlan ya aproximadamente el 79,8 % del mercado, frente al 77,9 % del trimestre anterior. La razón es, en buena medida, económica: los grandes fabricantes tienen mayor capacidad de negociación para asegurarse suministro de memoria, una ventaja que los competidores pequeños no pueden igualar con facilidad.
IDC espera que el ritmo de las subidas de precios se modere durante los próximos trimestres, aunque la recuperación del suministro no será inmediata. Las tabletas tendrán que convivir durante algún tiempo con unos costes de memoria elevados. La clave será comprobar qué fabricantes aprovechan este periodo para reforzar sus dispositivos en productividad, inteligencia artificial y aplicaciones empresariales.
El mercado puede superar una crisis de suministro. Lo que resulta mucho más difícil es recuperar la demanda cuando un producto deja de tener una razón clara para existir. Los datos del segundo trimestre sugieren que el desafío de las tabletas ya no consiste únicamente en esperar a que baje el precio de la memoria, sino en demostrar por qué siguen siendo necesarias.











