La inteligencia artificial se ha convertido en el eje sobre el que las empresas deben construir su modelo de negocio. Esta es la principal conclusión del informe “The AI-First Operating System: A Blueprint for Operating and Business Model Innovation”, elaborado por la consultora Kearney junto al Foro Económico Mundial, que apunta a un cambio de paradigma en la forma de operar de las organizaciones. El estudio, basado en el análisis de más de 50 empresas AI-First y en más de 150 entrevistas, talleres y consultas con expertos, concluye que las organizaciones que están obteniendo un mayor retorno de sus inversiones en inteligencia artificial no son necesariamente las que más tecnología implantan, sino aquellas que han rediseñado sus operaciones para situar la IA en el centro de la toma de decisiones, la innovación y la creación de valor.
Los datos reflejan el momento de transición que vive el mercado. Aunque el 82 % de los responsables de la toma de decisiones ya utiliza herramientas de inteligencia artificial cada semana y la inversión mundial en esta tecnología superó los 250.000 millones de dólares el pasado año, solo una de cada cuatro empresas asegura que esa apuesta está generando un impacto relevante en el negocio. Según el informe, la diferencia radica en el enfoque. Mientras muchas organizaciones siguen utilizando la IA como una herramienta para automatizar tareas concretas, las compañías más avanzadas están replanteando sus procesos desde el origen para que la inteligencia artificial forme parte de toda la cadena de valor, acelerando la innovación, mejorando la productividad y permitiendo crecer con estructuras más reducidas.
Este escenario también plantea un nuevo desafío para las empresas españolas. Kearney considera que el siguiente paso ya no será incorporar asistentes de IA al trabajo diario, sino transformar profundamente la forma en que funcionan las organizaciones para integrar la inteligencia artificial en los procesos de negocio y aumentar el valor generado por cada empleado.
A partir de las prácticas observadas en las organizaciones más avanzadas, el informe identifica cinco pilares sobre los que construir un modelo AI-First. El primero consiste en situar la inteligencia artificial en el centro de la toma de decisiones y del aprendizaje continuo de la empresa. El segundo apuesta por desarrollar infraestructuras tecnológicas flexibles que permitan evolucionar al ritmo de los avances de la IA. El tercero propone rediseñar completamente las operaciones, en lugar de añadir nuevas herramientas sobre procesos ya existentes. El cuarto plantea una nueva colaboración entre personas e inteligencia artificial, reservando para los profesionales las tareas de mayor valor añadido. Finalmente, el quinto pilar se centra en utilizar la IA para crear nuevos productos, mejorar la experiencia del cliente y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.
El informe también recoge algunos ejemplos del impacto que este modelo ya está teniendo en diferentes sectores. En seguros comerciales, determinados procesos han pasado de completarse en 28 días a resolverse en apenas 2,8 horas. Algunas compañías nativas en inteligencia artificial han alcanzado ingresos recurrentes anuales de 100 millones de dólares en solo unos meses, frente a los cuatro u ocho años que tradicionalmente requería ese crecimiento. En el ámbito de las ciencias de la vida, sistemas de IA han identificado candidatos para nuevos medicamentos en apenas dos días y medio.











