Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, ha defendido que el sector espacial ha dejado de ser únicamente un ámbito ligado a la investigación y la exploración para convertirse en una infraestructura estratégica para la economía, los servicios públicos y la seguridad. Durante su intervención en el 40 Encuentro de de la Economía Digital y las Telecomunicaciones que celebra esta semana AMETIC en Santander, Morant ha reclamado además una mayor autonomía tecnológica europea frente a la dependencia de infraestructuras controladas por terceros países.
La ministra ha señalado que los satélites resultan ya esenciales para actividades como las comunicaciones, la navegación, la gestión de recursos, la monitorización de fenómenos meteorológicos extremos o determinadas operaciones financieras. De esta forma, ha defendido que las inversiones públicas en el espacio deben explicarse también por su impacto sobre la vida cotidiana y no únicamente por sus objetivos científicos o tecnológicos.
Morant ha vinculado esta necesidad con la autonomía estratégica de Europa. En particular, ha destacado el proyecto europeo IRIS, la futura constelación de comunicaciones seguras por satélite, como una infraestructura destinada a reducir la dependencia europea de sistemas externos. «Cuando una infraestructura se vuelve crítica, también se vuelve crítica la pregunta de quién la controla”.
La ministra ha puesto como ejemplo de esa dependencia el mercado de satélites comerciales. Según ha señalado, de los cerca de 16.000 satélites actualmente operativos, aproximadamente dos tercios pertenecen a una sola persona, en referencia al empresario estadounidense Elon Musk y a la constelación Starlink. Morant ha utilizado este dato para subrayar los riesgos que, a su juicio, plantea la concentración de infraestructuras estratégicas en manos privadas.
Más inversión y crecimiento del sector
Durante su intervención, Morant ha defendido también el incremento de la inversión española en ciencia y tecnología. Según los datos que ha ofrecido, la inversión en I+D habría aumentado un 60 % desde 2018, mientras que más de 23.000 investigadores se habrían incorporado durante los últimos ocho años a universidades y centros públicos.
En el ámbito espacial, ha cifrado en 455 millones de euros anuales la actual contribución española a la Agencia Espacial Europea (ESA), una cantidad que, según ha afirmado, triplica la aportación existente antes de la llegada del actual Gobierno. Morant ha señalado que este incremento se ha traducido en una mayor participación de empresas españolas en contratos de la agencia y ha situado a España como el cuarto mayor contribuyente de la ESA, por detrás de Alemania, Francia e Italia.
La ministra ha asegurado asimismo que la industria espacial española creció por encima del 15 % anual y alcanzó en 2025 una facturación de unos 1.500 millones de euros. Más allá de la cifra de negocio, ha defendido que el principal reto consiste ahora en trasladar la capacidad científica y tecnológica al tejido productivo. “Transformar nuestra capacidad espacial en productividad para el conjunto de nuestra economía» es, según Morant, uno de los objetivos pendientes. La ministra ha reclamado en este sentido acelerar la transferencia de conocimiento, favorecer el crecimiento de las empresas tecnológicas y facilitar la incorporación de personal cualificado al sector privado.
Morant ha señalado la inteligencia artificial, los semiconductores y las energías limpias como ámbitos prioritarios, con el objetivo de que España no se limite a consumir tecnología, sino que también participe en su desarrollo. Además, ha defendido una agenda tecnológica ligada a la autonomía estratégica y a los derechos ciudadanos, con una “digitalización con derechos” y una transición energética que no deje a nadie atrás. Asimismo, ha reivindicado la continuidad de la inversión en ciencia e innovación ante la creciente competencia tecnológica internacional y ha planteado la necesidad de debatir no solo cuánto se avanza, sino también “para qué”, quién controla las tecnologías y quién se beneficia de sus avances.
La intervención ha incluido varias referencias a Cantabria. Morant ha citado al Instituto de Física de Cantabria, que participa en el liderazgo científico de la misión ArrakIHS de la ESA, orientada al estudio de la formación y evolución de las galaxias y de la materia oscura, y ha mencionado a las empresas ACORDE, Celestia, TTI y SENER como ejemplos de participación cántabra en la cadena de valor espacial. También ha destacado la adjudicación de 158,9 millones de euros de la ESA a PLD Space para el desarrollo de uno de los nuevos lanzadores europeos, una decisión que ha presentado como ejemplo de las oportunidades que los programas europeos pueden generar para la industria española. No obstante, la ministra ha señalado que el desarrollo del sector espacial no debe medirse únicamente por el volumen de inversión pública o el número de contratos, sino también por su capacidad para generar actividad económica y productividad.











