La búsqueda de eficiencia sigue marcando la estrategia de los departamentos de tecnología, aunque las prioridades están cambiando. Si durante los últimos años la transformación digital fue clave en las inversiones, ahora el foco se centra en la inteligencia artificial, la ciberseguridad y, cada vez más, en el control del gasto en la nube. Esta es una de las principales conclusiones del informe Estrategias de gestión de costes IT 2026, elaborado por LiceoTIC, la plataforma colaborativa para directivos IT impulsada por Setesca, a partir de las aportaciones de 90 CIO y responsables tecnológicos de organizaciones de diferentes sectores.
El estudio refleja que la inteligencia artificial se ha convertido en la principal apuesta para mejorar la eficiencia económica de los departamentos IT. De hecho, el 81 % de los responsables tecnológicos considera que será la tecnología con mayor capacidad para generar ahorro durante los próximos tres años. Las expectativas se concentran sobre todo en la automatización de tareas administrativas, el soporte IT y los servicios de helpdesk, así como en la gestión documental y otros procesos intensivos en información. Según recoge el informe, la automatización de tareas administrativas representa actualmente la principal oportunidad de ahorro identificada por las organizaciones, una señal de que las empresas buscan reducir trabajo manual y aumentar la productividad. Sin embargo, la implantación de estas soluciones todavía avanza con cautela. El 35 % de las organizaciones continúa evaluando posibles casos de uso, un 32 % desarrolla proyectos piloto y un 26 % reconoce que aún no ha puesto en marcha iniciativas relevantes. Solo el 6% afirma haber alcanzado una implantación amplia de la inteligencia artificial. El informe refleja que el principal freno ya no está en la tecnología disponible, sino en la dificultad para justificar económicamente las inversiones. Demostrar un retorno claro de la inversión es el obstáculo más argumentado por los CIO, por delante del coste de implantación y de los desafíos de integración con los sistemas existentes.
Pero, aunque la inteligencia artificial es protagonista en gran medida, la ciberseguridad sigue ocupando el primer puesto entre las prioridades estratégicas. El 61 % de los responsables tecnológicos la sitúa como el área más importante para sus organizaciones, ligeramente por delante de la IA, mencionada por el 58 %. El incremento constante de las amenazas, las exigencias regulatorias, la necesidad de garantizar la continuidad del negocio y la creciente dependencia de infraestructuras cloud y servicios SaaS explican que la protección siga siendo un ámbito donde las empresas no contemplan reducir inversiones, sino reforzarlas.
Uno de los cambios más llamativos que refleja el estudio afecta a la gestión de la nube. Para los CIO el principal desafío del cloud ya no reside en la tecnología, sino en el coste. Más de la mitad de los responsables tecnológicos (55 %) identifica el incremento del gasto como su mayor preocupación, mientras que solo un 6 % considera que la seguridad es el principal problema en este ámbito. Aspectos que tradicionalmente ocupaban buena parte del debate, como la complejidad operativa o la dependencia de un proveedor, pasan ahora a un segundo plano. Por ello FinOps y un mayor control sobre el consumo de servicios cloud ganan peso dentro de la estrategia tecnológica de las organizaciones.
El informe también pone de relieve hacia dónde dirigirán las empresas sus inversiones durante 2026. Además de la automatización basada en inteligencia artificial, destacan la modernización tecnológica, mencionada por el 32 % de los CIO, y el gobierno del dato, señalado por un 26%. En el ámbito de los sistemas de gestión empresarial, el estudio refleja un escenario heterogéneo. Un 35 % de las organizaciones no prevé migrar a SAP S/4HANA, mientras que un 29 % ya ha completado ese proceso.
Otra de las líneas de actuación pasa por optimizar los costes asociados a licencias y middleware. La consolidación de herramientas es la estrategia más habitual, citada por el 48 % de los participantes, seguida de la renegociación de contratos con proveedores, mencionada por el 39 %.











