El mercado mundial de ordenadores personales ha entrado en una nueva fase marcada por la presión de costes, la escasez de componentes y la transformación del puesto de trabajo impulsada por la inteligencia artificial. Ésta es una de las principales conclusiones del último estudio de IDC en el que revela que los envíos globales de PC cayeron un 4,9 % interanual en el segundo trimestre de 2026, hasta los 68,2 millones de unidades. según los últimos datos de IDC. Se trata del primer descenso después de nueve trimestres consecutivos de crecimiento.
Para los responsables tecnológicos de las organizaciones, la caída no representa únicamente una ralentización del mercado, sino un cambio en las reglas de inversión en hardware. La combinación de una menor disponibilidad de memoria, el aumento del coste de componentes y un entorno macroeconómico más complejo está modificando los ciclos tradicionales de renovación de equipos y obligando a replantear las estrategias de compra tecnológica.
La principal señal del nuevo escenario es la desconexión entre volumen e ingresos. Aunque los fabricantes están vendiendo menos unidades, sus ingresos continúan creciendo debido a la subida de precios. “La verdadera historia está en la diferencia entre unidades y dólares: los envíos están cayendo, pero los ingresos aumentan porque los fabricantes están trasladando las subidas de precios más rápido de lo que cae la demanda”, explica Jitesh Ubrani, director de investigación de dispositivos de consumo de IDC.
La consultora advierte de que la escasez de memoria seguirá condicionando el mercado durante los próximos años y no espera una normalización hasta 2028. Esta situación limitará la capacidad de los fabricantes para anticipar inventario y podría provocar una desaceleración más intensa durante la segunda mitad de 2026, mientras los proveedores preparan nuevas subidas de precios previstas para 2027.
El impacto para las empresas será especialmente relevante en un momento en el que la inteligencia artificial está impulsando una nueva generación de dispositivos. Los llamados PC con capacidades de IA integrada están ganando protagonismo porque permiten ejecutar determinadas cargas de trabajo directamente en el dispositivo, reduciendo la dependencia de la nube, mejorando la privacidad y ofreciendo nuevas herramientas de productividad a los empleados.
Sin embargo, esta transición se produce en un momento de tensión en la cadena de suministro. El aumento de la demanda de memoria y componentes avanzados necesarios para la inteligencia artificial puede ralentizar la adopción de estos equipos y elevar el coste de los programas de renovación tecnológica. Para los CIO, la decisión ya no será únicamente cuándo sustituir ordenadores, sino qué arquitectura tecnológica permitirá combinar productividad, seguridad y control del gasto.
Otra de las tendencias que identifica IDC es una mayor concentración del mercado en manos de los grandes fabricantes. Las compañías con mayor escala y relaciones más sólidas con proveedores están mejor posicionadas para garantizar el acceso a componentes críticos y absorber la presión de costes.
Lenovo mantiene el liderazgo mundial con 16,6 millones de unidades enviadas en el segundo trimestre y una cuota de mercado del 24,4 %, seguida por HP Inc., con el 19,1 %, y Dell Technologies, con el 13,6 %. Apple fue la excepción entre los grandes fabricantes, con un crecimiento del 10,1 % interanual y una cuota del 9,9 %, impulsada por el lanzamiento de nuevos productos y una mayor capacidad para gestionar la presión de suministro.
Según IDC, la gestión de la cadena de suministro se ha convertido en una ventaja competitiva. Los fabricantes con mayor poder de compra y vínculos más consolidados con proveedores tienen más capacidad para ganar cuota frente a competidores pequeños en un mercado sometido a restricciones.











