La inteligencia artificial agéntica marcará uno de los mayores cambios en la gestión empresarial de los próximos años. Según las previsiones de Gartner, en 2028 tomará de forma autónoma al menos el 15 % de las decisiones operativas cotidianas de las empresas. Ante este escenario, LiceoTIC, la comunidad que reúne a CIO y responsables de tecnología de algunas de las principales empresas españolas, advierte de que el verdadero desafío no será incorporar estos agentes a la actividad diaria, sino establecer un modelo de gobierno que garantice que actúan de forma segura, controlada y alineada con los objetivos de la organización.
Jordi Damià, CEO de LiceoTIC, señala que, si bien durante décadas hemos automatizado tareas, ahora empezamos a delegar decisiones y capacidad de ejecución. “Es un cambio de paradigma. Las empresas pasarán de utilizar herramientas inteligentes a incorporar auténticos empleados digitales que interactuarán con aplicaciones, proveedores y clientes dentro de unos límites previamente establecidos», afirma.
Los agentes podrán detectar que una materia prima está a punto de agotarse, comparar ofertas de distintos proveedores, negociar condiciones previamente fijadas, emitir una orden de compra, actualizar el ERP y comunicar la operación al responsable correspondiente, gestionar reservas de viajes, tramitar incidencias o coordinar procesos administrativos entre distintas aplicaciones corporativas… Una evolución que obliga, según LiceoTIC, a replantear el modelo de gobierno de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones. Si hasta ahora la prioridad era controlar qué herramientas utilizaban los empleados, el siguiente paso consistirá en supervisar miles de agentes con capacidad para ejecutar acciones y tomar decisiones. Ese marco de gobernanza deberá establecer qué información puede consultar cada agente, a qué sistemas corporativos puede acceder, qué permisos tendrá asignados, cuáles serán sus límites económicos o de negocio, qué mecanismos de supervisión humana existirán y cómo se garantizarán tanto la trazabilidad de todas las decisiones como la seguridad, la privacidad de los datos y el cumplimiento normativo.
«El verdadero valor de la IA agéntica no estará en que un agente pueda ejecutar una tarea, sino en que la organización tenga la certeza de que lo hace respetando las políticas corporativas, la normativa vigente y los criterios de seguridad definidos por la empresa. Sin un modelo sólido de gobierno, la autonomía puede convertirse en un riesgo operativo», señala Damià.
La llegada de estos agentes también transformará el papel de los CIO. Más allá de gestionar infraestructuras y aplicaciones, deberán supervisar un ecosistema de agentes digitales que actuarán en nombre de la organización. Esto implicará definir políticas sobre identidad digital, permisos de actuación, integración con aplicaciones, calidad del dato, auditoría, responsabilidad sobre las decisiones automatizadas y supervisión continua. Desde LiceoTIC consideran que esta gobernanza será especialmente crítica en áreas como finanzas, compras, recursos humanos o atención al cliente, donde las decisiones de estos agentes podrán tener consecuencias económicas o legales.
«Los CIO tendrán que gestionar un nuevo tipo de activo dentro de la empresa: empleados digitales con capacidad para actuar de forma autónoma. Igual que hoy existen políticas para empleados, proveedores o aplicaciones, será necesario definir reglas específicas para estos agentes, estableciendo qué pueden hacer, con qué información pueden interactuar y bajo qué condiciones pueden tomar decisiones», reconoce Jordi Damià.
Pese a los retos que plantea esta nueva tecnología, LiceoTIC considera que la IA agéntica abre una oportunidad para aumentar la productividad, acelerar la automatización y liberar a los profesionales de tareas repetitivas, aunque insiste en que su éxito dependerá de que las organizaciones sean capaces de desarrollar un modelo de gobierno sólido que garantice la confianza, el control y la seguridad de unos agentes digitales que están llamados a convertirse en una pieza clave de la empresa del futuro.











