La soberanía digital se ha convertido en una prioridad para las empresas, aunque la mayoría asume que alcanzar una independencia tecnológica completa no es realista. El 59 % de las organizaciones así lo considera, según el informe “Soberanía digital: de la ambición política al imperativo ejecutivo”, elaborado por Capgemini Research Institute a partir de una encuesta a 1.300 ejecutivos empresariales y tecnológicos.
El enfoque está cambiando. En lugar de intentar eliminar todas sus dependencias, las organizaciones buscan proteger las operaciones críticas, mantener el control sobre sus capacidades digitales clave y reducir la dependencia de un único proveedor.
La preocupación estriba en que la rápida adopción de la nube, la inteligencia artificial y la transformación digital han aumentado la concentración tecnológica. De hecho, el 86 % de las 866 organizaciones analizadas por Capgemini presenta una exposición significativa a cadenas de suministro extranjeras o controladas desde el exterior.
Esta situación ya ha llegado a los consejos de administración. El 44 % de las organizaciones considera la soberanía digital su máxima prioridad y casi cuatro de cada cinco están desarrollando o aplicando una estrategia en este ámbito. La principal motivación es reforzar la resiliencia frente a posibles interrupciones y a un escenario geopolítico más inestable.
La inteligencia artificial ocupa, además, un lugar destacado: tres de cada cuatro organizaciones la identifican como un área prioritaria dentro de sus esfuerzos para ganar soberanía tecnológica. Pero existe un problema de fondo: las empresas todavía no saben con precisión de qué dependen. Solo el 14 % afirma tener una visibilidad integral de las dependencias de todo su ecosistema tecnológico. Además, el 36 % calcula que necesitaría más de un año para cambiar de proveedor crítico y una de cada diez organizaciones no tiene una alternativa viable.
El informe refleja así un cambio de enfoque: la soberanía digital ya no consiste tanto en ser independiente como en conocer las propias dependencias, controlar las más críticas y tener capacidad para reaccionar cuando se convierten en un riesgo.











