CTS Group, empresa especializada en diseño y construcción de centros de datos, inicia operaciones en España bajo la dirección de Robert Assink (exdirector de Digital Realty) en un momento especialmente delicado para el desarrollo del sector del centro de datos. Así, la compañía internacional aterriza con un proyecto ya diseñado y pendiente de ejecución en Madrid, mientras Assink reclama, ante el proyecto de Real Decreto del Gobierno para regular los requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía de los centros de datos en España, mayor certidumbre regulatoria para que España pueda aprovechar la demanda de capacidad digital vinculada al cloud y, especialmente, a la inteligencia artificial.
CTS Group plantea en nuestro país un modelo integrado de design & build específico para centros de datos. La compañía concentra bajo una misma responsabilidad el diseño, la ingeniería, las compras, la fabricación, la prefabricación, la construcción y el commissioning con el objetivo de reducir interfaces, anticipar riesgos y trasladar una parte creciente de la ejecución desde la obra a entornos de fabricación controlados. Robert Assink asegura haber diseñado y entregado durante los últimos cuatro años 500 MW IT de capacidad para centros de datos en distintos países. Además, cuenta con centros de producción en Noruega y Portugal destinados a fabricar y prefabricar soluciones eléctricas y mecánicas, entre ellas EPOD, cuadros eléctricos y sistemas de tuberías.
“CTS Group plantea en nuestro país un modelo integrado de design & build específico para centros de datos”
La operación española combinará la experiencia internacional con el conocimiento local sobre clientes, regulación, permisos, proveedores y mercado laboral. Su foco estará en operadores hyperscale, wholesale y colocation, plataformas de IA y HPC y otros promotores que necesitan desplegar capacidad crítica a gran escala y con plazos exigentes. La propuesta de CTS se apoya en módulos de 20 MW de capacidad IT que pueden replicarse para desarrollar campus de 20, 40, 60 u 80 MW. Estos módulos se fabrican fuera de la obra en instalaciones propias y posteriormente se integran en el proyecto. Según Assink, este planteamiento permite controlar el suministro, integrar la ingeniería y acelerar la ejecución. Además, afirma que su cartera de pedidos en Europa es actualmente tres veces superior a la del año pasado y que las perspectivas para España son grandes, aunque reconoce que el mercado permanece a la espera de conocer cómo evolucionará el borrador regulatorio.
“No vamos a contracorriente”
Iniciar esta nueva andadura podría parecer una decisión arriesgada en un momento en el que, tal y como han señalado desde SpainDC, el proyecto de Real Decreto está poniendo en peligro las inversiones en el sector, pero Assink, en una conversación con Directortic, no considera ir contracorriente: “Vamos donde nuestros clientes demandan”, dice, mientras están pendientes de la ejecución de un centro de datos en la comunidad madrileña. “El hecho de que haya una alarma, totalmente justificada, no significa que el mercado vaya a cambiar de repente”, opina. A su juicio, los proyectos que cuentan con un menor grado de madurez pueden frenar sus decisiones, “pero existe una cartera importante de iniciativas en preparación”, confirma. De hecho, señala que sigue alrededor de 64 proyectos en España, con una capacidad conjunta de algo más de 9 GW de IT. “La madurez de estas iniciativas es muy diferente. Algunas ya están comenzando su ejecución, otras buscan cliente y otras podrían no llegar a desarrollarse”, confirma. Si se excluyen los grandes proyectos vinculados a hyperescalares en Aragón, calcula que quedaría aproximadamente la mitad de esa capacidad.
“Algunas de las exigencias técnicas pueden ser posibles desde el punto de vista tecnológico, pero no resultan económicamente viables en la actualidad”
Para el directivo, el principal riesgo de la actual situación no pasa sólo porque algunos proyectos puedan retrasarse, sino en que la incertidumbre y unos plazos más largos terminen desplazando inversiones hacia otros mercados. “En el momento que en España haya incertidumbre y los plazos son más largos, una gran empresa tecnológica, sea de inteligencia artificial u otro tipo de actividad, o un fondo de inversión, o cualquier empresa que quiere invertir miles de millones, si no sabe, si no puede hacerlo en España, se lleva la inversión a otro mercado”, sostiene.

Una oportunidad vinculada a la energía
Assink considera que España mantiene una oportunidad relevante por su capacidad de generación renovable. Según los datos que maneja, el consumo eléctrico del país representa aproximadamente un tercio de su capacidad de producción. El problema, explica, es que la electricidad debe consumirse cuando se produce y no puede almacenarse en grandes cantidades. Al mismo tiempo, España mantiene un déficit de capacidad de centros de datos respecto a otros mercados occidentales. En este contexto, defiende que el país necesita acelerar la construcción de infraestructura digital. Y ahí sitúa precisamente una de las propuestas de valor de CTS Group: reducir el tiempo que transcurre desde el inicio de un proyecto hasta que la capacidad está disponible para generar ingresos.
La demanda está especialmente relacionada con la inteligencia artificial. Assink explica que los proveedores de GPU cuentan con grandes carteras de pedidos y que los operadores que adquieren estas capacidades tienen compromisos para ponerlas en funcionamiento en plazos determinados. Por ello, considera que no resulta compatible disponer de un edificio preparado y mantener incertidumbre sobre cuándo llegará la potencia eléctrica necesaria para ponerlo en servicio. “Esta inversión no se va a hacer en España y se llevarán, se buscará un sitio en otra parte de Europa para poner en marcha estos GPU”, advierte. Por todo ello el directivo reclama una legislación clara y realista. Considera que España debe avanzar dentro del marco europeo y cuestiona que se establezcan exigencias que, en su opinión, sean más difíciles de cumplir que las existentes en otros países europeos. Como ejemplo, señala los requisitos de eficiencia energética planteados y las dificultades adicionales que presenta el clima español frente a países del norte de Europa.
Assink también cuestiona el proceso seguido para elaborar el borrador. Según explica, el sector no habría mantenido un diálogo suficiente antes de su publicación y apunta que ya se habrían presentado más de 600 alegaciones. En su opinión, algunas de las exigencias técnicas pueden ser posibles desde el punto de vista tecnológico, pero no resultan económicamente viables en la actualidad.
La energía, antes que la construcción
La promesa de CTS de aportar mayor predictibilidad a los costes y los plazos tiene, sin embargo, un límite: aquello que queda fuera de su control. Assink es claro al respecto. Ningún cliente, explica, debería comprometer una inversión de cientos de millones de euros sin tener previamente garantizado el suministro eléctrico.
“Primero necesitamos la certidumbre y después se construye”, señala. En el proyecto en el que trabaja actualmente CTS, la llegada del cable eléctrico ya está confirmada, los costes asociados están pagados y la ejecución está en marcha. Existe además un plazo previsto para su entrega, lo que permite posteriormente al comprador del centro de datos decidir si sigue adelante con la construcción en función de su situación económica.
Para Assink, esa certidumbre es también la clave para que España no pierda la oportunidad que representa el crecimiento de la infraestructura digital. El directivo considera que, una vez realizado el primer despliegue, el crecimiento puede producirse de manera progresiva a medida que aumente la demanda.











